Juan Serantes: «Apostamos por formatos en los que el turista pasa la línea que le separa del local, comparte intereses y preocupaciones»

Juan Serantes Asenjo es un trotamundos enamorado de Canarias, con experiencia profesional internacional en lugares como Canadá, Perú, Australia, Estados Unidos, Sudáfrica, Nicaragua. Trabaja como consultor y formador, desarrollando proyectos como Ruta Siete ULPGC (RU7A), un viaje de voluntariado para jóvenes que cada verano recorre Canarias, realizando colaboraciones de carácter ambiental, social y cultural. Para muchos, un paradigma de la comunicación de marca en tiempos digitales. RU7A es un programa de innovación social de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y la Fundación Universitaria de Las Palmas, a través de la responsabilidad social y visión compartida de partners y colaboradores. Una iniciativa de la factoría ‘Soy Mamut‘, colectivo del que Juan es cofundador. Conversamos con él de ese programa y de nuevas tendencias de vacaciones, un limbo nuevo donde se difumina el turismo convencional y gana fuerza el viaje como experiencia de transformación.

 

Muchas gracias Juan por atender a #NuestroGranDestino. El programa Ruta Siete es quizás una de las mejores acciones de comunicación de marca de los últimos años en Canarias. Pero supongo que para Uds. es más que todo eso, para tí es mucho más que un ‘trabajo‘.

Nosotros trabajamos mucho en formatos de innovación social. Y en la innovación social se crea una solución, para cada necesidad detectada, con los propios agentes del sistema en el que se produce. En Ruta Siete trabajamos con empresas, con instituciones, asociaciones, con profesionales… para crear valor compartido.

Todas las personas implicadas, de una u otra manera, sentimos una satisfacción personal al ver que este programa tiene un impacto local durante el viaje por los lugares en los que se realizan acciones. Supone una experiencia de formación y de cambio para los participantes. Y los ecosistemas de huella positiva se ven reforzados cuando estos jóvenes regresan a sus lugares de residencia.

Llevamos 9 ediciones rodeados de personas llenas de energía, de proactividad y de buenas intenciones. Ese combustible es el más poderoso que existe. Es mucho más que un trabajo. ;).

 

¿Qué poso crees que deja el viaje Ruta Siete en los participantes, en los ‘ruteros’?

Cada persona se lleva cosas diferentes. Ideas, planes de futuro, herramientas para trabajar en grupo, conciencia social, responsabilidad personal… Pero hay algo que sistemáticamente destacan al acabar. Y son las ganas de hacer cosas; de seguir dejando huellas positivas. Otro aspecto que queda marcado a tierra, agua y fuego es el cariño por las Islas Canarias y sus habitantes. Les ocurre tanto a los residentes en el archipiélago como a las personas de otros continentes, todos terminan con ese sentimiento. Es un viaje largo y muy intenso en el se crea una relación muy especial con el territorio.

 

 

 

¿Para tí Juan que tienen las islas Canarias de especial? Al hablar contigo vemos que conoces bien el archipiélago, que también tienes marcado a tierra, agua y fuego ese cariño por las islas y sus habitantes, ese mismo cariño del que hablas.

Las islas son mi casa desde hace más de 20 años. Vine a estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Vivir rodeado de mar me parecía un sueño y Canarias fue mi primera opción desde que empecé a buscar universidades.

En mis años de estudiante fui conociendo el archipiélago poco a poco, sin prisa, acompañado de isleños que me enseñaron a amar su tierra. Hice aquí un postgrado en turismo, viajé y trabajé en muchos lugares diferentes durante años, pero Canarias se convirtió en el lugar al que volvía y, con el tiempo, en mi casa. Aunque resido en Gran Canaria, tengo muchos recuerdos, amistades y razones para volver al resto de islas; y lo hago todos los años.

 

La baja movilidad de los canarios por el archipiélago se analiza a menudo en la prensa regional, casi siempre bajo indicadores económicos. Seguro hay efectos más allá de esa parte económica. Quizás resultaríamos una comunidad más cohesionada y solidaria si crecieran más las iniciativas de este corte…

Me parece una reflexión muy interesante que tenemos que hacer como comunidad autónoma. Efectivamente el contacto con las personas, realidades, sociedades, necesidades… que nos rodean es el primer paso para querer saber más, compartir y disfrutar. Nosotros en Ruta Siete convocamos a los jóvenes con razones diferentes a las del turismo convencional, tocamos otros interruptores emocionales.

Los habitantes de Canarias tienen un gran sentido de pertenencia al territorio. Creo que debemos indagar más en él a través de propuestas de viaje para aumentar el turismo entre islas y las muestras de afecto al territorio en forma de conciencia ambiental, apoyo a las tradiciones y responsabilidad ciudadana.

 

 

Pudimos conversar en #NuestroGranDestino con Juan Ferrer, semanas atrás. Juan explicaba que vivimos un tiempo de ‘liderazgo colectivo’, producto de la revolución digital. Toda esa revolución colaborativa también está llegando al turismo…

Juan Ferrer es un buen amigo y un gran “agitador de mentes”. Él promueve una concepción de empresa del siglo 21, otra forma de pensar y de trabajar desde ese “liderazgo colectivo”. Esa otra forma de pensar también afecta a la manera en la que percibimos el mundo, y a la manera en la que queremos viajar.

Me encanta el término revolución colaborativa y no creo que venga a sustituir todo. Pero ha venido para estar presente en todos los aspectos de nuestra vida y, desde luego, que el turismo es uno de ellos.

 

El turismo pre-Internet fue una industria de procesos ultra-estandarizados. Se vendían viajes programados al dedillo por turoperadores. Así conseguían trasladar confianza a sus clientes, ya que en aquellos años se viajaba sin mucha información. Ahora ocurre lo contrario, hay enorme sobreinformación. Y la generación que creció con Internet parece que elige viajar de forma diferente…..

Si, y el reto es el de generar “experiencias”. Término que se repite hasta desgastarlo en todos los blogs, conferencias y últimos libros de turismo. Y, aún así, sigue siendo un concepto fundamental para resolver las nuevas necesidades. El turista ya ha visto la mejor versión del lugar en fotos y vídeos, ya ha leído las mejores opiniones… ¿Cómo hacemos para no defraudarlo? ¿Cómo hacemos para que viva una experiencia?

Pienso que nadie puede vivir una experiencia sin implicarse, sin comprometerse de alguna manera con la situación, con el lugar, las personas… Por eso nosotros apostamos por formatos en los que el turista pasa la línea que le separa del local, comparte intereses y preocupaciones. Es protagonista y responsable, en alguna medida, de lo que ocurre. Necesitas otras velocidades, romper con algunos falsos mitos del turismo, es más difícil de fotografiar, de grabar en vídeo, de… pero es más real. Cada paso que damos en esa dirección, más nos demuestra que así es como se consiguen las experiencias.

Para poder recibir, también hay que dar, aunque seas un turista.

 

¿Qué opinión tienes del auge del alojamiento en viviendas turísticas, de las plataformas tipo Airbnb? Encontramos que hay muchísimos europeos, no sólo jóvenes, que las eligen buscando una mayor integración en ‘la vida normal‘ de los lugares que visitan. No se sabe bien si ese mercado ha tocado techo, si llevará al modelo tradicional a un cierto declive. ¿Tú crees que convivirán los dos modelos de vacaciones?

Me gustaría destacar primero que, para mí, alquilar una vivienda o una habitación a una persona, a través de una plataforma digital “colaborativa”, no es turismo colaborativo. Lo es cuando existe una convivencia, si hay “diálogo” colaborativo, intercambios en una escala humana, una escala presencial.

Con respecto a los dos modelos de vacaciones, creo que si los hoteles o si Airbnb sólo proporcionan alojamiento “convencional”, la tendencia será entonces la que marque la ley de oferta y demanda. Airbnb de momento ofrece más alternativas. Pero con el tiempo estamos viendo como zonas de nuestras ciudades se están convirtiendo en áreas de alojamiento turístico, donde ya no hay habitantes locales. Vemos como los anfitriones (host), cada vez más, se comportan como empleados de un hotel y la experiencia colaborativa, aunque contrates en Airbnb, está desapareciendo

Así que no tengo tan claro que acabemos con dos modelos claramente diferenciados, o quizás simplemente se trate de dos maneras diferentes de comercializar servicios parecidos.

No sé cómo enfrentarnos a estos retos, la conversación de las consecuencias negativas ya ha comenzado, pero no debemos olvidarnos de las oportunidades colaborativas, las experiencias, que se podrían dar si se hacen las cosas bien.

 

Estás implicado en un proyecto en Nicaragua, el Hostal Colaborativo Calalas, que busca ofrecer ese nuevo tipo de viaje. No sé si podemos llamarlo entonces un hotel de ‘vacaciones’…

Hace años estaba abierto el debate de la diferencia entre el turista y el viajero, las vacaciones  y el viaje… Pero actualmente, la gente tiene tiempo libre, por vacaciones, cambio de trabajo, jubilación, año sabático… estos formatos son más diversos ahora que antes.

Así que, los debates son otros… Las personas en su tiempo libre hacen todo tipo de cosas, no necesariamente descansar. Desde ese punto de vista, Calalas es un lugar perfecto para aprender y enseñar, compartir tiempo en proyectos locales; para pasar unas vacaciones 😉

 

Y en un destino como Canarias, con una actividad económica tan alta en torno al turismo, ¿ves muy complicado generar proyectos así?

Pienso que Canarias es perfecto para proyectos así, nos encantaría abrir un Calalas aquí.

De momento es una cuestión de tiempo y de recursos. Con los socios adecuados y el conocimiento que tenemos, sería una iniciativa novedosa, con capacidad de recorrido y  divertida tanto para los turistas como para el equipo de trabajo.


Uno de los principales turoperadores españoles, Globalia, impulsa un hub de empresas orientadas al turismo sostenible. ¿Es factible que las grandes corporaciones activen iniciativas así? ¿Empresas de esa escala podrán generar ese modelo, bajo relaciones más humanas?

Lo veo factible y necesario. Creo que el mundo lo tenemos que cambiar todos y las grandes corporaciones tienen mayor influencia y capacidad para afectar en a la realidad. Tienen retos diferentes y hay que manejar otras variables, pero las consecuencias de estos tipos de movimiento pueden ser muy positivas.

 

¿Y en las empresas públicas? Las DMO, las ‘Organizaciones de Promoción de Destinos‘.. ¿no deberíamos reconvertirnos en agentes impulsores de proyectos colaborativos? ¿Será ese quizás nuestro papel en próximos años, tomar ese rol?

Me gusta mucho ese punto de partida. Creo que el papel de la empresa pública en estos términos es el de visibilizar, facilitar, apoyar y conectar las buenas prácticas, entre ellas. Y en último término, ponerlas en contacto con los recursos, para que se puedan replicar y crecer

 

 

Aparte de Ruta Siete ULPGC, ¿qué otras iniciativas promueven en ‘Soy Mamut‘?

Actualmente estamos trabajando mucho en tres líneas. La primera línea, de eventos y programas de Huella Positiva, de Formación para instituciones y empresas en formatos diferentes y novedosos.

La segunda línea es la de aumentar del valor y el reconocimiento del voluntariado, creando oportunidades de recursos a las ideas y proyectos de los voluntarios/as.

Por último, estamos motivados trabajando y desarrollando iniciativas dentro del marco del Turismo Activo, nos interesa mucho redefinir los términos de las actividades, innovar y probar cosas nuevas con todo lo que hemos aprendido en estos últimos años. Como ves, no nos aburrimos ;).

 

 

*Siga la actividad de Ruta7 en su sitio web.
**Obtenga información sobre el colectivo de innovación social ‘Soy Mamut

 

 

 

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