Luis Roca: “El romanticismo de los grandes viajes se perdió, vivimos otro mundo sin apenas margen al misterio”

Los reportajes de Luis Roca Arencibia para el suplemento de viajes de El País regalaron durante años la mayor cobertura al branding turístico de Gran Canaria en el mercado peninsular. Sus impagables crónicas sobre la isla aunaban varias facetas del periodista canario, que es también cineasta, escritor de viajes, productor cultural o fotógrafo, entre otras muchas cosas. Galardonado con el premio de Comunicación Turística del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, pudimos hablar con él de promoción turística, de viajes y de turismo cultural.

Gracias Luis por atender a #NuestroGranDestino. La escritura de viajes siempre fue uno de los grandes géneros literarios. Salgari, Conrad, Bowles, Kerouac, Christie, London, Stevenson, todos ellos inspiraron a millones de viajeros. ¿Ese tipo de literatura tiene vigencia en plena ‘Era Tripadvisor’?

Seguro que sí, solo hay que saber encontrarla. A Salgari lo leí con 11 o 12 años, me encantaba. London lo descubrí en la Universidad y a Melville pasados los 40. Siempre hay tiempo para un buen libro. La literatura convierte una suma de palabras en emoción íntima y ese es el más potente tractor para hacerte desear conocer un determinado lugar.

Sí es cierto que vivimos en unos tiempos en los que todo se desarrolla a velocidad de vértigo y con sobre saturación de información y estos negocios que mencionas funcionan porque el lector recurre a ellos porque piensa que ahí encontrará el dato que necesita para tomar una decisión concreta, donde alojarse, donde comer, qué visitar. Son páginas comerciales que configuran los destinos de una forma en que no se había hecho antes, reformulándolos incluso. Pero, si hablamos de cómo se toma la decisión de un viaje de placer, en la elección, antes de Tripadvisor, estuvo la emoción.

 

En tu caso, el interés por escribir sobre viajes, ¿te llegó por los libros? ¿Por el cine?

Me llegó por las lecturas, la casa de mis padres estaba llena de libros. Leer es de las cosas más necesarias que hay, como comer y beber, es el gimnasio de nuestra mente. Y hay que aplicarse con disciplina, como para hacer deporte. Sin lecturas estamos condenados a la alienación. Disfruto escribiendo desde los 13 o 14 años, pero fue pasados los 30 que me di cuenta de que es de las cosas que más naturalmente me salen. Que se convierta en tu medio de trabajo es un placer y un privilegio.

 

Y en ese mundo de la sobreinformación y la inmediatez, donde todo está etiquetado, geolocalizado, enumerado, comentado y valorado. ¿Queda espacio para esa vieja y aristocrática forma de viajar? ¿O se perdió para siempre el romanticismo de los grandes viajes?

Se perdió, y se engaña a sí mismo quien piensa que se sustrae del impacto de la industria turística. Vivimos otro mundo, hiperconectado, sin apenas margen para los descubrimientos y el misterio, a no ser que pensemos en explorar el espacio, lo que aún no está a nuestro alcance. La realidad es que viajando estas siendo partícipe inevitable de la macro industria turística, de una manera u otra.

Otra cosa es el romanticismo, que es un ideal íntimo y es compatible con cualquier tipo de viaje. Puede haber romanticismo en un viaje de trabajo volando con RyanAir, decidiendo tu alojamiento con Booking y la cena con TripAdvisor. A mí me gusta viajar a ciegas, sin saber lo que me voy a encontrar, tomando decisiones cuando llega el momento, igual que meterme en un cine sin saber nada de la película que voy a ver.

 

Trabajas muchas disciplinas, pero en el sector turístico te conocemos por ser autor de las crónicas sobre Canarias que publica el suplemento “El Viajero” de El País. ¿Cómo llegaste a ellos? ¿Qué tipo de contenido pedían en el diario cuando arrancabas la colaboración?

Llegué tras la presentación de mi primer libro en Madrid en 2004, “El vuelo de la cometa”, sobre el productor de cine Andrés Santana. El jefe de El Viajero, Andrés Fernández Rubio, era amigo de un gran amigo mío, Manuel Cuéllar, y acudió a la cita. Allí me ofreció empezar a trabajar juntos, con un reportaje sobre Las Palmas de Gran Canaria. Después se extendió a las siete islas, en distintos formatos y soportes.

Las mejores enseñanzas sobre periodismo las he recibido de mi experiencia como colaborador con ellos, porque en El País también he escrito artículos de cine en El País Semanal, y de temas diversos en El País de las Tentaciones y el suplemento de verano.

 

Aunque escribes sobre toda Canarias, leyendo tus reportajes de “El Viajero” se entrevé una especial relación de “enamoramiento” con la capital grancanaria. ¿Qué crees puede llamar la atención de Las Palmas de Gran Canaria en los ojos de un viajero? ¿Qué cosas esconde que no se ven a primera vista?

Trato de llegar al lector desde la emoción, y para eso he priorizado en muchas ocasiones la construcción de relatos en vez de informaciones, aunque dar datos es muy importante, porque es lo que realmente espera el lector.

Las Palmas es una ciudad potente por su historia, que ha moldeado a sus habitantes con un carácter abierto, expansivo, sencillo y tolerante, sin equivalente en las islas. Es la mayor ciudad de Canarias y, sin embargo, su desarrollo se ha visto frenado por el miedo que esa fuerza natural ha despertado en otras islas. A pesar de eso, sigue adelante, imparable, naturalmente.

La ciudad tiene dos enormes tareas pendientes, la recuperación de los volcanes de La Isleta para la ciudadanía, en poder de los militares desde 1898 nada menos, de lo que escribí en El País en 2014, y que los riscos históricos cuenten con el mismo nivel de servicios que la ciudad baja, y se conviertan así en el nuevo atractivo aún inexplorado para los visitantes. También de eso escribí en El Viajero.

 

En el caso de Gran Canaria guardamos otra historia singular. El rodaje del Moby Dick de John Huston fue en su día un hito gigante. Ese rodaje, en una ciudad tan apartada de todo como era Las Palmas de Gran Canaria en los 50, tiene algo de realismo mágico. Y para ti, todo lo que rodea a esa película, siempre supuso una especie de encantamiento…

“Moby Dick” es la película más importante rodada en Canarias en el siglo XX, quizás lo siga siendo incluso con la llegada de los muchos rodajes importantes que hemos tenido en los últimos años. Si he profundizado en el rodaje ha sido porque no lo hacían las administraciones públicas competentes, que hasta se permitían tratar aquella filmación histórica por encima del hombro. “Moby Dick” es un clásico de la literatura, una poderosísima novela, inmortal como la Gran Ballena Blanca.

Asociar el nombre de Gran Canaria y de la capital al rodaje solo nos puede aportar beneficios. Las demás localizaciones claves donde se trabajó (en Madeira, País de Gales, Irlanda) ya lo han hecho. Y también estaba la tarea pendiente de poner el valor a los canarios que participaron en la película, que mantienen el recuerdo de aquel rodaje como uno de los más importantes de sus vidas.

Pero la ciudad estaba lejos de ser un lugar apartado como dices, el Puerto de La Luz era una de las principales escalas de buques transcontinentales. Precisamente fue gracias a la existencia del Puerto , y al establecimiento en la isla de compañías inglesas como las casas Miller y Elder, que la película vino a rodarse aquí.

¿Se podría utilizar el rodaje de Moby Dick aún mejor? ¿Cómo propondrías hacerlo?

En la anterior legislatura presenté en Turismo del ayuntamiento un proyecto de ruta turística con elementos innovadores en el tratamiento de las nuevas tecnologías e Internet que fue rechazado por los técnicos. 

 

¿Por qué es importante el desarrollo de la Industria del Cine en Canarias? Y más allá de lo económico, ¿en qué forma puede enriquecer la forma en que se percibe el archipiélago? ¿Ayudará a romper clichés tontorrones sobre las islas?

El audiovisual es un potentísimo motor de desarrollo económico y cultural. Es una industria creativa no contaminante que pasa por los lugares dejando los espacios que utiliza muchas veces mejor de cómo los encontraron, proyectando de forma gratuita para el destino la imagen de esos espacios en pantallas de todo el mundo.

La situación política de Canarias, lastrada por un sistema electoral tremendamente injusto, ha impedido que las Islas se posicionen con todas sus potencialidades también en este ámbito. La diversidad de miradas que ha traído el cine a las Islas desde 1895 forma parte del patrimonio histórico y cultural de las Islas y debiera ser mejor conocido por la población. Algunas rompen los clichés sobre las islas y otras los favorecen. Todas son válidas, aunque el tiempo va poniendo cada una en el sitio que le corresponde.

 

Aprovechar el cine como vehículo de marketing turístico exige cada vez más acierto y profesionalización. Dubrovnik por ejemplo, es un caso de éxito, aunque en el reverso quizás les esté superando el rodaje de ‘Juego de Tronos’. Su impacto enorme puede acabar desnaturalizando la ciudad…

Lo relativizo. Las características de los lugares se van moldeando con lo que pasa en esos sitios. Si “Juego de Tronos” sirve para llevar a millones de personas a Dubrovnik, la ciudad puede aprovechar para organizar rutas que también enseñen a esas personas otros de sus hitos relevantes. Seguro que muchos de esos visitantes que llegan por la famosa serie estarán deseosos de saber más cosas del lugar, conocer su historia, gastronomía, arquitectura y paisajes, aspectos que la ciudad seguro que puede poner en valor.

 

Ahora preparas un nuevo proyecto junto a Marta de Santa Ana: ‘Benito Pérez Buñuel’, película documental que conmemora 100 años de la muerte de Galdós. ¿Por qué es importante celebrar a una figura así desde Canarias? ¿Cómo lo explicarías? Los anglosajones son maestros en utilizar este tipo de efemérides para generar productos culturales “atractores” para sus ciudades…

Sí, asociar a Canarias el nombre de Benito Pérez Galdós –e indirectamente el de Luis Buñuel- es identificar las Islas con dos genios creadores que son, por esa misma razón, potentes tractores de interés para personas de todo el mundo. En lo que se refiere al canario, es el escritor español más importante del siglo XIX, cuando la novela era como hoy son las series de televisión o los videojuegos. Los expertos dicen –el propio Buñuel también lo decía- que no tenía nada que envidiar a Dickens, Balzac y Tolstoi. Que España ya no fuera en el siglo XIX un gran potencia europea como sí eran Gran Bretaña, Francia y Rusia, explica que no se le conozca igual a escala mundial.

La película que preparamos traza una línea que lo conduce desde Cervantes a Luis Buñuel, el más importante cineasta español, reivindicando su vigencia hoy, que es algo irrefutable y está creciendo en fuerza de cara al Centenario de su muerto que celebraremos en 2020.

 

La unión de Galdós con Buñuel parece seguro la mejor forma de acercar sus historias a un público amplio…

El documental escarba en una frase que Buñuel dijo a Max Aub en 1968: “La de Galdós es la única influencia que reconocería, así en general, sobre mí”. Buñuel no pasa por ser un charlatán. El olvido de Galdós por los 40 años de Franquismo ha tenido como consecuencias que muchos no hayan prestado atención a esa sentencia que es toda una declaración de principios.

Galdós está en Buñuel, además de en las dos adaptaciones que hizo, de “Nazarín” (1958) y “Tristana” (1971), también el muchas películas de su etapa mexicana (1949-1962) y en proyectos no llevados a cabo.

Dicen que Galdós era un hombre muy interesante, más allá de sus novelas. Muy libre, adelantado a su época… Por fabular un poco, ¿qué impresión crees le hubiera causado hoy su ciudad? Las Palmas de Gran Canaria ahora sí parece un filón para los escritores….

Más que la ciudad, pienso a escala de archipiélago. Galdós es un genio, con diferencia el principal nombre que hasta hoy ha dado la historia de Canarias. No ha habido escritor español más comprometido y generoso con el país que le tocó vivir, lo demuestran sus Episodios Nacionales.

Hoy tendría todas las facilidades para saber de las Islas desde la distancia. Supongo que, sin mezclarse en el barullo comunicacional que vivimos, participaría, desde su autoridad e independencia, en las causas verdaderamente importantes que favorecieran a la gente más necesitada.

Quiero pensar que habría sido un apoyo de lujo en la lucha por la reforma del nefasto sistema electoral bajo el cual hemos vivido, de forma inexplicable, durante 36 años en las Islas Canarias.

 

 

*Conozca aquí los reportajes de Luis Roca para ‘El Viajero’ de ElPais.es
**Siga el proyecto Benito Perez Buñuel aquí.
***Para los amantes del cine y de los viajes se inventó este blog

 

Presentación en Madrid de ‘La isla interior’

La edición de La isla interior, guión de la película de los cineastas Dunia Ayaso y Felix Sabroso, es el último trabajo de Luis Roca. Libro-homenaje en memoria de la creadora canaria, editado por Filmoteca Canaria, está disponible ya en La Librería del Cabildo, el espacio cultural de la calle Cano 24 de Las Palmas de Gran Canaria.

Roca: “La isla interior es un recorrido por el cine y la historia de #duniaayaso y #felixsabroso . Un guión, las fotos de sus vidas, la filmografía completa revisada y muchas sorpresas”.

 

 

 

 

 

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