Selene Álvarez Guía turistico oficial

Selene Álvarez: «Un guía turístico oficial no solo cuenta la información de un lugar, también la interpreta»

Selene Álvarez descubrió con sólo 10 años su inclinación por los idiomas. Ahí nació su vocación. Y empezó un camino de formación inacabable que la llevó, años después, a recorrer Gran Canaria de norte a sur, hasta reconocer cada rincón de la isla. Hoy Selene trabaja como Guía Oficial de Turismo de Canarias, realizando visitas guiadas en inglés, español, alemán o portugués. En sus itinerarios transmite con exactitud las singularidades del patrimonio y la cultura canaria. Aspectos difíciles de comprender sin la interpretación de un guía oficial. Selene Álvarez ejemplifica además bien el esfuerzo de un número incontable de profesionales autónomos que construyen el día a día de nuestro destino [*Sirva este pequeño reportaje como humilde reconocimiento a su trabajo].

 

¿Qué es lo que te llevó a elegir la profesión de Guía Turística? ¿De dónde nace Selene ese interés por saber tantos idiomas?

De pequeña, tendría como 10 años, me aburría en casa por las tardes y pedí a mi madre que me apuntara a clases de inglés. Con 13 años fui a Inglaterra con 8 estudiantes más, durante el verano. Desde entonces supe que me encantaban los idiomas. Sin embargo, no tenía nada claro qué quería ser ‘de mayor’. Cuando acabé mis estudios de Bachillerato me inscribí en el Grado de Administración y Dirección de Empresas. Tras 2 meses ya vi que aquello no era lo mío, decidí dejarlo. Yo defino esa etapa como ‘crisis de la adolescencia’ :=) En aquel momento pensé ponerme a trabajar, buscar trabajo en cualquier lado y, por casualidad, una amiga que hacía un Ciclo en el Instituto de San Cristóbal me animó a informarme.

Había dos ciclos en los que podía inscribirme a esas alturas: ‘Agencia de Viajes’ y ‘Guía, Informador y Asistencia turística‘. Elegí el segundo. Y esos dos años resultaron ser los mejores de mi época estudiantil.

La vida me llevó poco a poco a este trabajo y ahora lo adoro. Empecé de guía contratada haciendo rutas a pie por Vegueta para el ‘City Sightseeing’, mientras estudiaba en la Universidad. Y cuando acabé mis estudios, me lancé y me hice autónoma.

 

Ya trabajando te gradúas como Traductora-Intérprete, cursas un máster en Mediación Intercultural. ¿Cómo aplicas toda esa formación? ¿Cómo te ayuda en tu trabajo?

Me ha ayudado a profundizar y tener mayor soltura con las lenguas que estudié. Y no solo me refiero a las lenguas extranjeras. También a la nativa, al español. Además, los años en la Universidad me permitieron comprender mejor el funcionamiento de las lenguas. Hablar un idioma no consiste solo en unir palabras. Es mucho más, debes entender la cultura.

El Máster de Mediación Intercultural me permitía tener esa otra visión de las culturas con las que trabajo. Uno tiende siempre a comparar comportamientos en otras culturas con los propios, darles la misma explicación. Cuando hacemos eso, en la gran mayoría de casos, nos equivocamos. El mundo es muy grande, hay otras personas con sus propias costumbres, otras maneras de interrelacionarse. Tendemos a ‘etnocentralizar‘ los actos de los demás, sin tener en cuenta otras visiones del mundo. Por ejemplo, en el ‘mundo’ árabe cuando alguien eructa comiendo quiere decir que la comida le está gustando, y en caso de que seas un invitado, es un acto de agradecimiento. Sin embargo, en el ‘mundo’ europeo, se considera una falta de respeto. Hay muchos ‘mundos’ más allá del nuestro.

Otro aspecto importante es la madurez. Cuando entras a la universidad no eres la misma persona que cuando sales. Eres más adulta y consciente de lo que te rodea. Adquieres herramientas para, dicho mal y pronto, “buscarte mejor la vida”.

 

Siempre se ha dicho que el guía turístico es algo así como un embajador de un destino. ¿Qué significado tiene esa parte del trabajo para ti?

Para mí es un honor poder mostrar la isla donde nací y crecí. También creo que es muy importante que el turista tome consciencia de nuestra auténtica realidad. De las cosas buenas pero también de las no tan buenas.

Por ejemplo, intento concienciar del problema que tenemos con el agua, porque eso permite hacer llegar al visitante la singular y espectacular “cultura del agua” que hemos desarrollado los canarios. Hay que explicar el motivo, explicar que aquí el agua es un bien escaso y que los locales han sudado la gota gorda (nunca mejor dicho) para aprovechar el agua de diferentes fuentes, del subsuelo, del mar, de la lluvia… De esta manera el turista no solo adquiere una información interesante. También se conciencia de la realidad del agua en Canarias y participa en el ahorro durante su estancia. Además, a su vez, quizás transmitan esa información en sus países de origen, a futuros visitantes.

Intento fomentar el consumo en comercios locales

Cuando hago una ruta me gusta que el grupo se lleve una imagen completa de los sitios que visitamos: doy información de los municipios, hablo de su economía, de sus productos típicos, de su evolución. Intento fomentar el consumo en comercios locales. Y animo al grupo a repetir con más calma, otro día, o el próximo año, resaltando lugares que no tuvimos tiempo de visitar pero que no deben perderse. Mi discurso siempre intenta resaltar lo local, los valores naturales y patrimoniales, el respeto del entorno. Por ejemplo, algo que siempre hago es llevar un cenicero portátil para los fumadores, remarcando que no tiren las colillas al suelo en ningún lugar.

 

¿Cuáles son tus itinerarios favoritos en la isla?

Hay muchos. Con muchas variantes. Por ejemplo, del Norte me encanta Arucas. Por su Iglesia, la Fábrica de Ron, el Parque de las Flores. Firgas es otro de mis lugares preferidos. Es pequeño pero con muchísimo encanto: la Avenida de Gran Canaria, el Mirador de San Roque, el Molino de Agua… También Gáldar, por el Museo de la Cueva Pintada o por su casco histórico, que es una maravilla. También las zonas más altas, como el pueblo de Fagajesto, donde en invierno parece que estás en el norte de España. Otro lugar fantástico es Agaete, con ese valle hermoso y fértil lleno de plantaciones de frutas tropicales, con las plantaciones de café Arábica Typica, el puerto, las piscinas naturales..

Del centro destacaría, por supuesto, Tejeda. Uno de los pueblos más bonitos de España, lleno de casas tradicionales canarias. También la Cruz de Tejeda y el Parador de Turismo; el Roque Nublo y el Bentayga. Toda esa paz y sosiego que brindan al contemplarlos.

Artenara es otro de mis municipios favoritos, por su paisaje bañado por casas cuevas, que invita a conectar con el entorno. Allí mantienen sus actividades tradicionales desde hace cientos de años, como la alfarería, la ganadería o la agricultura. También por sus museos, como el museo etnográfico ‘Casas Cueva’, que da la oportunidad de conocer de primera mano cómo se vivía y se vive en una cueva.

Del Sur, me encantan las montañas de San Bartolomé y sus pueblitos tradicionales y auténticos, como, por ejemplo, Fataga, Tunte, La Plata… Las zonas altas de Mogán también me fascinan, me viene a la mente ahora el pueblo de Veneguera, lleno de frutas tropicales, de gente trabajadora y afable con el visitante…Podría escribir cientos de páginas describiendo lugares mágicos de esta isla. Se me quedan muchísimos lugares atrás, pero bueno, vamos a dejarlo para otra entrevista que si no, no acabamos. :=)

 

 

 

 

 

¿Cómo explicarías las ventajas de conocer un lugar acompañado por un guía oficial?

Un guía oficial no sólo ofrece información sobre el patrimonio, sino que lo interpreta. Conocemos el entorno, conocemos su valor y, además, tenemos información. Conocer un lugar no consiste únicamente en aprender la fecha de construcción de ciertos edificios emblemáticos. Hay que ser capaz de transmitir los porqué. El sentido que tiene el patrimonio para la población local, cómo influyó en la historia de la localidad, para bien o para mal. Todas las declaraciones de protección tienen su porqué, como por ejemplo, una Reserva Natural o un Bien de Interés Cultural. Pero comprender el lugar que visitamos y conectar con él, consiste, desde mi punto de vista, en ser capaz de situarlo en el espacio en el que estamos, relacionándolo con la historia del lugar, sus gentes y sus costumbres.

Los guías oficiales conocemos el entorno, y ayudamos a interpretarlo.

Por ejemplo, la Virgen del Pino, Patrona de Gran Canaria. Un turista puede leer que es la Patrona de la Diócesis de Canarias, el año en que fue declarada como tal, leer sobre leyendas relacionadas con su aparición. Pero, ¿puede imaginar la importancia que la Virgen tiene para el canario? ¿Los kilómetros que recorren los feligreses a pie, todos los años, para ir a verla? ¿Serían capaces de imaginar lo que todo ello conlleva? ¿La unión, la solidaridad, el compañerismo, el sentimiento de identidad como pueblo?

Sería muy difícil llegar a esos puntos de conexión sin la mano de un guía turístico oficial. Y me gustaría resaltar esto último, pues en el gremio estamos sufriendo la competencia desleal. Es fácil reconocer a un guía oficial habilitado de uno que no lo está: comprobando que tenga el carné de guía. Es tan importante esta acreditación que, si se realiza una excursión con un guía no oficial, el cliente puede solicitar la devolución de la remuneración. Debemos pensar que, aunque ese guía no oficial sepa mucho de las islas, no tiene permiso para ejercer la profesión. Es como si una persona actuara como médico sin serlo.

Es importante que el turista tome consciencia de nuestra auténtica realidad

Además, el turista estará tranquilo, porque sabe que el guía oficial conoce las normas del lugar y el buen funcionamiento. Puede dar consejos desde dónde comprar, qué comprar (en caso de que quieran algo típico) o sobre relaciones interpersonales con el resto de los locales, etc. También sabrá aconsejar muy bien a los turistas interesados en visitar otras zonas de la isla: qué sitios le pueden interesar según su perfil, cuál es la manera más aconsejable de llegar al lugar, qué días, qué debe tener en cuenta al visitarlo…

 

 

Eres socia de APIT, la Asociación Profesional de Guías de Turismo de Gran Canaria. ¿Cuál es el objetivo de la Asociación? ¿Qué te aporta estar asociada?

Pues me aporta la seguridad de pertenecer a un colectivo. Nos ayudamos entre todos. Resolvemos dudas sobre cuestiones del día a día, como el cierre de carreteras, horarios de visita de ciertos monumentos y museos, a qué restaurante llevar los cliente, etc. Además, podemos resolver dudas sobre cuestiones más técnicas, como nuestra situación como autónomos: ayudas, papeleos…

Otra cuestión importante es la imagen cara al exterior. Pertenecer a un grupo definido nos brinda la oportunidad de dar mayor visibilidad al colectivo. Y de luchar unidos contra problemáticas de la profesión, como puede ser el intrusismo de personas que no tienen el carné de guía oficial y, sin embargo, realizan excursiones. Además, hay un vínculo entre asociaciones de guías de turismo de toda España. Se ofertan cursos gratuitos y de interés para la profesión, acciones de visibilidad del colectivo de guías, conferencias con expertos de diferentes materias…

 

En tu perfil en LinkedIn cuentas: “Me hice autónoma para poder practicar mis actividades profesionales favoritas”. ¿Por cuenta ajena te hubiera sido más complicado ese mismo desarrollo? 

Estoy segura de que es así. Tanto en la profesión de guía de turismo, como en la de traductor-intérprete, es muy difícil que te contraten. Se suelen demandar trabajadores autónomos. Por eso, cuando acabé mis estudios en la Universidad, me lancé a la piscina y me hice autónoma. Me considero una persona muy activa, con ganas de sumergirse en nuevos proyectos. Ser autónoma me permite ser versátil: hay días que estoy inmersa en una traducción en casa, otros que no paro en casa porque trabajo de guía en la calle, y otros días que estoy en aulas dando clases de idiomas. Eso es exactamente lo que me gusta. Cambio, movimiento, progreso. Aunque ahora con la crisis que estamos viviendo no haya mucho de eso…

 

¿Cómo ha sido tu proceso para darte a conocer y conseguir clientes? ¿Fácil o difícil?

Al principio fue duro. No conocía a casi nadie del gremio, ni sabía bien cómo funcionaba eso de ser autónoma. Tuve la suerte de contar con la ayuda de Bruno Knudsen, dueño de la empresa de tours “Trip Gran Canaria”. Él fue quién me animó a darme de alta como autónoma y con él trabajé desde el principio.

Para conseguir clientes un día cogí el ordenador y me puse a buscar empresas relacionadas con mi profesión. Comencé a llamar, a pedir correos para mandar mi currículum y mi carné de guía oficial y así empecé a crear contactos. Estuve meses así, hasta que me empezaron a llamar para hacer excursiones. Al principio iba muerta de miedo, pensaba: ¿Lo haré bien? ¿Les gustaré? ¿Podré expresarme bien en ese idioma? Pero la clave es siempre “darle pa’ lante”, trabajar duro por lo uno quiere y confiar en uno mismo. Para ganar hay que arriesgar y no me arrepiento de haberlo hecho.

La clave para conseguir clientes es trabajar duro y confiar en uno mismo

 

¿Te gustaría crear algún día tu propia empresa? 

Pues sí, me gustaría crear algo enfocado al turismo sostenible, a poner en valor lo natural, con grupos pequeños y actividades totalmente adaptadas al perfil de cada grupo. Pero, de momento, seguiré soñando y trabajando en esa idea, con los tiempos de crisis que vivimos es mejor ser prudente.

 

¿De qué forma ha afectado la crisis COVID al sector de guías turísticos en Canarias? A nivel personal, ¿has podido seguir dedicándote a la profesión? ¿Recibes apoyo económico?

Bueno, como sabemos todos, Canarias vive del turismo y está situación nos ha afectado especialmente. Prácticamente ningún compañero está trabajando y los que estamos haciendo algo hemos notado un gran bajón en el volumen de excursiones. Yo, personalmente, no he recibido ayudas, solamente los tres meses de suspensión de actividad, cuando estuvimos en casa y no se podía salir. Si sé que, por suerte, la mayoría de mis compañeros sí están recibiendo alguna ayuda.

Mi problema fue darme de baja de autónoma, por pánico a no poder pagar la cuota sin ingresos. Y ahora lo estoy pagando caro, pues pago el autónomo, no recibo ayudas y trabajo muy poco. Pero mantengo la esperanza de que todo esto pase pronto y podamos trabajar medianamente bien.

 

 

 

En muchas ocasiones un turista vuelve a su país de origen conociendo más sobre la historia, cultura y patrimonio de Canarias que los propios habitantes de las Islas. ¿Crees que a veces infravaloramos el territorio donde vivimos?

Totalmente de acuerdo. Pero creo que no solo pasa aquí, sino en otros muchos lugares. Nos afanamos en conocer mundo antes de conocer lo nuestro. Recuerdo una vez que hice una excursión por la zona de Santa Catalina-Las Canteras. De entre los clientes, había un grupito de 3 amigos, 2 venían de Madrid y el otro era de Gran Canaria. Y este último, cuando acabamos el tour me confesó que quedó sorprendido por toda la historia del lugar, confesó que al principio él no era partidario de venir porque creía que no iban a sacar nada de aquello…

Otro día, recuerdo, una ruta en el casco histórico. En el grupo, un chico de Gran Canaria. Cuando estábamos en la plaza de ‘Las Ranas’ y conté que el nombre real de la plaza era ‘Hurtado de Mendoza’ se quedó perplejo: “¿Cómo? Ese nombre no lo había escuchado en mi vida, si me preguntaran por esa plaza yo respondería que no existe..”.

 

¿Cuál es tu lugar mágico de Gran Canaria y por qué?

Es difícil definir un lugar en concreto de la isla cuando hay miles de lugares mágicos que nos brindan diferentes paisajes y climas. Sin embargo, es cierto que uno de mis lugares favoritos es el Roque Nublo. Me gusta muchísimo contemplar la isla desde el Roque Nublo. Llegar allí, sentarte y observar esas formaciones volcánicas tan espectaculares: los roques, los barrancos, los riscos… Me dan sensación de protección y paz. Me da la oportunidad de disfrutar de la naturaleza y admirar nuestro paisaje.

Siempre que estoy allí reflexiono sobre la vida acelerada que llevamos, que a veces no nos deja disfrutar. Todo son obligaciones y quehaceres. Y no nos paramos a pensar que la vida son 2 días y que hay que disfrutarla con calma, saboreando cada regalo que nos brinda: nuestra gente, nuestros paisajes, nuestras costumbres.

Cuando atravieso por un momento difícil en mi vida, procuro ir allí para reconectar conmigo misma, pensar y tomar decisiones. Cuando empiezo a subir, siempre tengo la sensación de ahogo, de que tengo muchos problemas por resolver. Pero cuando llego a la cima y pienso de nuevo, me doy cuenta de que ningún problema es tan grande como los roques que contemplo. Y entiendo que podré con ellos. Salgo renovada y llena de optimismo.

 

 

** Contacte con Selene Álvarez a través de su perfil en la red profesional LinkedIn 

 

Edición: Elena Castellano / Fotografía: Arcadio Suárez

 

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