Sergio Armas: “Hagamos de la reforestación una parte importante de nuestra comunicación turística”

Sergio Armas es el Gerente de la Fundación Foresta, organización sin ánimo de lucro con más de 20 años de dedicación a una labor inacabable, reforestando las islas del Archipiélago. Sergio se licenció en Ciencias del Mar por la ULPGC y creció profesionalmente como auditor y técnico medioambiental, hasta tomar hace 15 años el reto de dirigir el proyecto de Foresta para el fomento y recuperación de los bosques canarios. Con él pudimos conversar sobre nuevas formas de llevar las políticas medioambientales a nuestro branding turístico.

Gracias Sergio por atender a #NuestroGranDestino. ¿Cuánta gente ha pedido participar en los últimos meses en actividades de Foresta?

A raíz del primer incendio empezamos a recibir multitud de llamadas. A través de redes sociales también se lanzaron dos campañas; una del Cabildo de Gran Canaria, y nuestra propia campaña de voluntariado, que organizamos periódicamente desde Foresta. Ahora tenemos a dos personas trabajando sólo en esto, atendiendo el aluvión de solicitudes, y gestionando la atención a los 2.500 voluntarios que ya teníamos, muchos de los cuales han ido contactando para pedir participar.

Pero sí, la respuesta ha sido muy importante, sé por ejemplo que la página web que tiene Cabildo para Voluntariado llegó un momento en que colapsó por la cantidad tan alta de solicitudes.

 

Ahora, tras el gran incendio, toma más valor que nunca el papel de organizaciones como Foresta, que no sólo trabajan en la reforestación, sino también en la educación medioambiental.

Sí, llevamos 20 años trabajando por recuperar la masa forestal, ese es nuestro principal objetivo. Pero si hay algo valioso que aprendimos en estos años ha sido llegar a entender que la recuperación de la masa forestal no puede ser sólo labor de los organismos públicos con competencia en la materia, ni tampoco de organizaciones como Foresta. Hay que llegar más lejos, hay que involucrar a toda la sociedad.

La educación ambiental es la base, a todos los niveles, si queremos poner en valor nuestro patrimonio natural. Necesitamos llegar a los escolares, pero también a estudiantes de secundaria, universitarios, a entidades empresariales, a todos los sectores, a toda la población. Cualquier colectivo que pueda ser receptor de actividades de educación medioambiental, desde grupos de exclusión, a personas con discapacidad, cualquier colectivo social, nosotros en Foresta lo tocamos. Es más, incluso muchas veces no somos nosotros quienes proponemos las actividades, nos vienen a buscar.

Pero la educación medioambiental debe ser siempre la base de todo lo demás, a partir de ahí empezamos a trabajar. Porque si no conocemos ni entendemos el valor de nuestro patrimonio natural no lo vamos a poder proteger.

 

Didac Díaz, técnico del Cabildo, ya hablaba años atrás en la revista Pelladegofio sobre la necesidad de fomentar nuestro sector primario, como la mejor vía de prevención. Esa misma opinión se ha afianzado y generalizado en múltiples foros en las últimas semanas.

Sí, Didac es uno de los mejores analistas de incendios que tiene el Cabildo de Gran Canaria, con mucho prestigio profesional, forma parte de un gran equipo contraincendios que es un referente a nivel nacional. Y como seguro que explica él ya bien, la actividad económica en la isla se centra hoy en día sobre todo en la costa. De hecho, si no han cambiado los datos, en el anillo de 3 kilómetros alrededor de la costa ya vive más del 80% de la población de Gran Canaria.

Esto propicia que los campos vayan quedando abandonados y que la generación de masa forestal descontrolada, tipo matorral, vaya ocupando el suelo que ya no está plantado. Un ‘matorral oportunista‘ que lo llamamos, porque ocupa mucho volumen, crece rápido, y es el mejor combustible ante el fuego. Y esto influye en el hecho de que los incendios tomen la magnitud que están tomando.

 

El consumo de producto de ‘kilómetro cero’ en correlación directa al futuro del bosque….

Claro. Es fundamental impulsar el consumo de productos locales. No sólo porque estás desarrollando la propia actividad socioeconómica en el monte, sino porque a través de ese consumo fomentamos la limpieza de los bosques, el tránsito de ganado. Tránsitos que a su vez son cortafuegos naturales, que disminuyen la carga de matorral, que es el combustible en el monte. De hecho, los incendios han ido evolucionando en relación directa con el abandono del campo. Pero no sólo en Canarias. Esto también pasa a nivel nacional, realmente ocurre igual en todo el planeta.

Por eso en todos lados se sufren estos incendios de sexta generación. Incendios que se vuelven incontrolables a causa de toda la carga de combustible que hay en los montes, y por muchos medios que tengas, sean terrestres o aéreos, pues no hay forma de ponerles freno. Por eso debemos apostar por la gestión sostenible de los montes. Dinamizando el empleo forestal, y haciendo crecer los aprovechamientos forestales, que son actividades generadoras de economía para las zonas rurales.

 

¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que escuchaste hablar de flygskam, del movimiento ‘vergüenza a volar’?

Sí, leí sobre esto algunas semanas atrás, en una web de noticias turísticas que sigo. Y al poco me empezaron a llegar muchos comentarios. Recuerdo que lo hablé con el presidente de Foresta, comentamos las primeras noticias que fueron saliendo.

 

¿Qué efectos crees que podría tener esa corriente de opinión para los archipiélagos oceánicos?

Obviamente los aviones generan contaminación, sobre todo en corto recorrido. Pero al final la realidad se impone y el avión es un medio de comunicación necesario. Ahorra muchas horas de transporte, te desplaza a cualquier punto del mundo. Claro que hay que hacer las cosas con cabeza. Pero al mismo tiempo, para conectar archipiélagos como el nuestro, es que no existe otra alternativa. Entiendo que esta corriente puede afectar sobre todo a los vuelos de corto recorrido, en el que sí que tienes opciones alternativas de transporte, y no tanto a los vuelos de larga o de media distancia, como es el caso de los archipiélagos oceánicos como Canarias.

 

 

Seguro conoces la actividad de Responsabilidad Social Corporativa de la marca LG, su proyecto Smart Green. Un plan con medios avanzados, como drones para plantar semillas, con muchos recursos. El presidente de LG España, Jaime de Jaraíz, cuenta que “la única tecnología capaz de paliar la crisis medioambiental es plantar árboles”.

Sí, en mi opinión en el planeta hay 2 sumideros fundamentales capaces de absorber todo este exceso de CO2 que estamos produciendo con el actual estilo de vida que llevamos, por la producción industrial. Estos dos sumideros son el mar y los árboles. No hay más.

 

¿Sumideros de CO2?

Sí, por un lado hay fuentes de CO2, los emisores de CO2 que todos conocemos, y luego están los sumideros capaces de fijar ese CO2. Los principales sumideros del planeta son sólo dos: los océanos y los bosques. Y están directamente relacionados con los vegetales, porque el oxígeno del océano, su fijador de CO2, es el fitoplancton. En los bosques pasa un poco lo mismo, el fijador de CO2 son los árboles.

Pues sobre estos 2 gigantescos recursos hemos actuado de forma descontrolada, sin preocuparnos por las consecuencias. Y de ahí el problema que tenemos con el calentamiento global, producido por la falta de bosques. Seguimos viendo como se están degenerando los grandes bosques en la Amazonía o como los océanos se están convirtiendo en auténticos vertederos.

En lo que compete a mi trabajo, a los árboles y la reforestación, veo cómo se están empezando a ver líneas de acción directa entre importantes empresas internacionales. También hay mayor conciencia entre líderes empresariales, a nivel global. Pero creo que aún se puede hacer mucho más. Debemos hacer mucho más.

la reforestación puede ser comunicación turística

Hay una preocupación generalizada, y cada vez más acentuada, sobre la necesidad de plantar árboles. Creo que esa tendencia va caminando hacia arriba y situará la plantación de árboles en su lugar, como la gran respuesta a este problema. Un problema difícil de controlar, pero sobre el que aún podemos actuar, si hay voluntad.

Por ejemplo, acabamos de saber de una gran campaña de reforestación en Etiopía con 353 millones de árboles plantados. Y no soy capaz de entender cómo se han plantado tantos árboles. Pero se han plantado, y en un país con todos esos problemas económicos. Lo que han hecho para conseguirlo es organizarlo para que cada persona plante 40 árboles, como parte de un plan nacional cuyo objetivo es llegar a los 4.000 millones de árboles.

Para nosotros son cifras impensables. Aquí en Gran Canaria, cuando realizamos por ejemplo una actividad de Foresta con 50 voluntarios, plantamos 300, 400 árboles. No más. Organizar una plantación como la que han llevado a cabo en Etiopía, algo de ese volumen, es increíble. Pero es que estamos viendo una corriente de sensibilización muy grande, a nivel mundial, que pone cada vez en mayor valor la reforestación. Porque es la herramienta más eficaz que tenemos para luchar contra el CO2.

 

 

 

Aparte del caso de LG España, ¿conoces otras marcas que hayan orientado sus acciones de RSC de forma tan clara a este tema de la reforestación?

Sí, hay varias compañías que sí están haciendo un esfuerzo en temas de reforestación, pero nada tan ambicioso como lo que está haciendo LG. Al menos yo no conozco otro caso así.

 

¿Y en el sector turístico?

Algo así, con esa dimensión, en el turismo, pues tampoco lo conozco. En Foresta sí que hemos realizado estos años colaboraciones en campañas con el turoperador TUI, en acciones en las que se involucraba a los propios turistas, para plantar árboles. En los países nórdicos siempre hubo una enorme conciencia medioambiental, y por eso a los turistas de esos países no les importa llegar a un destino y participar en una plantación de árboles, incluso en vacaciones. Porque la preocupación medioambiental está en su ADN. Por eso siempre vimos una preocupación clara por el medioambiente en muchos turoperadores turísticos, y en particular, mucha sensibilización por la plantación de árboles.

 

Estamos empezando a entender que quizás en próximos años la mejor línea de promoción para los destinos canarios resulte de desarrollar líneas de comunicación que pongan en valor acciones medioambientales, como la plantación de árboles…

Sí, esto es fundamental. No me canso de contarlo, con todo el mundo lo hablo. Canarias, a nivel medioambiental, está entre las 15 regiones del planeta con mayor diversidad natural, y eso a pesar de que somos un archipiélago pequeño. Piensa que Gran Canaria, por ejemplo, tiene sólo 1.500 kilómetros cuadrados.

Pues todas las islas tienen un patrimonio valioso, todo el archipiélago canario posee un potencial gigantesco en biodiversidad. Pero este patrimonio natural está amenazado, se nos considera un punto caliente de la biodiversidad, a nivel global. Somos parte de ese grupo de regiones con mucha diversidad natural pero que a su vez soportan mucha presión demográfica, lo que a su vez pone en peligro su biodiversidad.

En Canarias tenemos muchísimas especies en peligro de extinción. Puedo nombrarte ejemplos como el del Pinzón Azul, una de las especies más amenazadas de Europa. Algo propio de Gran Canaria, exclusivo de aquí, del que sólo se conservan 350 ejemplares, una especie que no la hay en ningún otro lugar del mundo. Puede que desaparezca si no hacemos por evitarlo. Y como este caso, puedo nombrarte más, contando además con el hecho de saber que hay especies que aún no han sido descubiertas.

Te pongo otro ejemplo, el Drago de Gran Canaria, especie que se descubrió hace sólo 15 años. No hablamos de una bacteria, ni de un caracol que vive a 50 metros de profundidad. Estamos hablando de un árbol, que vive en nuestras montañas…

 

Los humanos nos estamos adaptando al cambio climático como podemos, pero a las especies animales y vegetales ya les está costando muchísimo más. Porque eso es fundamental hacer campañas continuadas de reforestación, porque no sólo garantizamos la captación de CO2. También aseguramos la pervivencia de nuestra biodiversidad. Le pondremos más fácil a los animales y a las especies vegetales su adaptación al cambio del clima.

Tenemos un enorme potencial en biodiversidad. Y es por eso que ‘vender‘ los bosques, vender a Gran Canaria como un gran destino forestal, como un destino turístico involucrado y con potencial en la reforestación forestal, sería sin duda un elemento diferenciador, incluso a nivel mundial.

Me parecería un acierto utilizar la reforestación como mucho más que un valor añadido; convertirlo en algo así como una bandera de la comunicación turística, hacer de ello una parte importante de nuestra promoción. Y más aún si valoramos todas las tendencias de opinión de las que hablamos antes, todo lo que está ocurriendo con los vuelos…

 

 

 

La concienciación sobre la protección y el cuidado a los animales va en aumento. Cada vez hay mayor conciencia en la opinión pública. ¿Pero ocurre igual con las especies de árboles?

Sí que la hay. Es verdad que a nivel de fauna siempre es más fácil, y puedo nombrarte por ejemplo casos de personas que vienen a Canarias desde Península, todos los veranos, y son capaces de gastar una cantidad de dinero altísima para hacer turismo ornitológico. Pagan a un guía turístico especializado para que les haga un recorrido, sólo para avistar un pájaro, ya sea el pinzón azul o cualquier otro.

Pero también es verdad que estamos empezando a notar que los bosques canarios reciben más atención de personas llegadas de fuera. Cada vez más. El Monte Verde, lo que popularmente se conoce como Laurisilva, es un tipo de bosque que antaño ocupaba toda la cuenca mediterránea y que tras las glaciaciones quedó embarcado nada más que en las islas oceánicas. ¿Por qué? Pues porque el mar actuó como termorregulador y fue capaz de mantener las temperaturas, sin llegar a niveles tan extremos como en el continente, donde la glaciación sí acabó con todo.

 

Ese bosque, la Laurisilva, hoy en día pervive en Canarias. En la Palma, la Gomera, en el Hierro, en Tenerife, en Gran Canaria. Y estamos viendo que ya hay turismo que demanda ir a los bosques. Lo vemos de primera mano nosotros en Foresta porque organizamos actividades de interpretación de la naturaleza.

Sí es verdad que en estas actividades metemos el patrón faunístico, porque aporta mucho valor. Pero también encontramos gente que nos cuenta que las aves ya las conoce, que los animales los conoce bien, y lo que esperan es que les enseñemos a conocer a fondo las especies de árboles. Para ser capaces de diferenciarlos, y saber qué es un laurel, qué un brezo, un acebiño…

 

Los árboles están ganando terreno en esa ‘competición’ por la atención, que nunca ha sido equilibrada entre la fauna y la flora. Porque los árboles nos están aportando mucho. Piensa por ejemplo que los árboles de Laurisilva, o los pinares, son capaces de mantener lo que se llama la lluvia horizontal, por la que consigue recoger del orden de 6, 7 veces más agua que la que recibimos por lluvia convencional, la que conocemos, la lluvia vertical de las nubes. Los árboles aportan 5, 6, o 7 veces más agua que la que nos cae del cielo.

Es un cálculo fácil. A más árboles tengamos, más riqueza en los acuíferos. El agua puede parecer, en los tiempos que vivimos, con las depuraciones y demás, que ha perdido su valor como gran recurso. Pero no. Es un recurso que siempre aporta mucha riqueza, a cualquier territorio.

 

 

La Fundación Foresta cumplía este verano 20 años. ¿Cuáles han sido las empresas que han hecho posible toda esta labor de educación y reforestación?

Foresta nace en el año 1998. Nace de la unión de un grupo de técnicos del Cabildo de Gran Canaria y de personas de diferentes sectores, concienciadas sobre la importancia del medio forestal. Este grupo ve la necesidad de crear una herramienta para acceder a una serie de ayudas de la Unión Europea, que hasta ese momento no se estaban aprovechando.

Había habido un antecedente previo que atañe a la historia de los bosques de Gran Canaria, por una campaña de reforestación que generó un momento de enfrentamiento entre la Administración y los propietarios de suelo reforestado. Es por eso que se decide crear una vía de intermediación. Las personas tras esta idea proponen a un grupo de empresarios esa herramienta, que se llamó Foresta, y que nacía gracias a la implicación de las empresas Domingo Alonso, de Grupo Flick, Global, y lo que era antes Caja Rural de Canarias. Estas 4 empresas ponen en marcha Foresta.

 

Con el paso de los años ha ido cambiando la composición del Patronato. La Caja Rural dejó Foresta porque habían creado su propia fundación, y sus estatutos le impedían estar en una segunda. Poco después, en 2007, sufrimos un gran incendio forestal en Gran Canaria, y en esa época entran como nuevos patronos las empresas Grupo Spar y Juliano Bonny. Después llegó la crisis económica y tuvieron que dejar Foresta el grupo Flick y Global.

Hoy hemos incorporados nuevos patronos. Foresta la componen el grupo Domingo Alonso, el grupo Spar, Juliano Bonny, Canarias7, Cajamar Caja Rural, y el grupo Acosta Matos.

Seis patronos que colaboran desinteresadamente con nuestra actividad, que se unen a la figura especial de David Bramwell, nuestro patrono honorífico. David Bramwell ha sido durante más de 20 años el director del Jardín Canario y es nuestro asesor científico, una pieza clave para marcar las líneas de interés científico en el trabajo que hacemos.

 

 

*¿Quieres unirte a las actividades de reforestación de Foresta?

 

[reportaje gráfico: Bea Rivero + material archivo de Foresta]

 

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