Carlos Romay: «Gran Canaria reúne todas las condiciones para ser un parque temático de aventura al aire libre»

Carlos Romay es director general de Climbo, empresa de aventura al aire libre. Comenzaron ofertando escalada en roca, para ir especializándose al poco en via ferrata, barranquismo o senderismo, entre otras actividades. En la desescalada de la pandemia comenzaron a recibir mayor número de reservas y esto propició que hoy sus experiencias no paren de ganar notoriedad entre turistas y locales. Para su equipo de guías una de las mayores satisfacciones es ver cómo los participantes se sienten seguros, superan miedos y experimentan las mil posibilidades del porfolio de Climbo.

¿Por qué decidieron crear su empresa?

Climbo nació en 2014 con la edición de la Guía de Escalada de Gran Canaria, publicada de forma independiente por mi compañero Guillermo Sanahuja. Ese libro y su web se han convertido en recursos indispensables para los amantes de la escalada y han supuesto nuestro punto de partida en el fantástico mundo de las actividades en la naturaleza.

Nuestra visión es que esta isla tiene todas las condiciones para ser un ‘parque temático’ de aventura al aire libre, diversificando los visitantes turísticos y apostando por un modelo económico más sostenible.

 

Brindan experiencias para todo tipo de niveles, pero ¿cuáles son los clientes habituales? ¿Suelen repetir, probar otras actividades?

Pues la gran mayoría son clientes con poca o ninguna experiencia previa, que quieren descubrir la esencia de Gran Canaria explorando sus rincones naturales. También tenemos usuarios avanzados o incluso expertos que buscan un desafío mayor en su práctica deportiva favorita. Además contamos con un alto porcentaje de participantes que escogen varias actividades en un mismo periodo, para probar distintas disciplinas o conocer localizaciones de la isla. Sin olvidar a los clientes fieles que repiten cada año, con los que se establece una relación de confianza e incluso de aprecio.

 

¿En qué zonas de la isla tienen lugar sus actividades?

Prácticamente en toda la isla. Principalmente en interior, aunque también realizamos tours que alternan la montaña con el océano, donde hacemos pequeñas rutas de senderismo. Hay muchas zonas para practicar deportes de cuerda como el barranquismo o la escalada, como Fataga o Tamadaba, al igual que otros lugares idóneos para estas y otras prácticas como la vía ferrata.

Por ejemplo, los itinerarios de senderismo de costa a costa cruzando la cumbre. Una experiencia única, que también los canarios deberían hacer al menos una vez en su vida. Salir desde San Andrés, pasando por Tejeda, para llegar a las Dunas de Maspalomas a pie durante 5-7 días es un viaje interior y paisajístico que cambia la perspectiva de los caminantes.
 

Cruzar la isla es todo un viaje interior

Como localizaciones concretas podemos destacar la Sorrueda (Santa Lucía de Tirajana), la cumbre (Tejeda y Artenara), el Barranco de los Cernícalos (Telde), el Barranco de Azuaje (Firgas), las piscinas naturales del norte…pero no sería justo quedarnos solo con estos lugares ya que son incontables los fantásticos rincones naturales de este «continente en miniatura», incluyendo espacios de nuestra capital Las Palmas de Gran Canaria como Bandama, el Jardín Canario o la playa de Las Canteras.

Gran Canaria tiene todo para ser un auténtico ‘Parque de Atracciones’ de actividades en la naturaleza. Con cierta colaboración de las administraciones públicas se podría conseguir en corto plazo de tiempo.

 
 

 
 
 

Muchos clientes llegaran con ganas de adrenalina, pero también con cierto respeto. ¿Cómo consiguen transmitir seguridad?

Las actividades que preparamos tienen un componente de riesgo, como la mayoría de las cosas que hacen nuestros usuarios todos los días. Lo importante es conocer los factores de riesgo y aplicar medidas para minimizarlos o eliminarlos. Nuestro personal es muy profesional, y cuenta con la formación adecuada para realizar las actividades con toda seguridad, además de disponer de material homologado y siempre en perfectas condiciones de mantenimiento.

Estos recursos apoyados por la motivación que aportamos a los clientes es lo que facilita que se sientan seguros, que afronten sus temores y disfruten. Nuestros guías comentan que la superación del miedo y la culminación del desafío que planteamos a los participantes, junto con las sonrisas que les regalan, son una de las mayores satisfacciones de su trabajo.

 

¿Han registrado un aumento de reservas tras la desescalada del Covid? ¿Cómo han ‘defendido’ su empresa en los años de pandemia?

El peor momento fue durante el confinamiento, por la incertidumbre, el no saber cómo íbamos a abordar el futuro. Una vez se estabilizó la situación y fuimos entendiendo como protegernos, todo empezó a mejorar. Pero hemos pasado momentos complicados. Y somos conscientes de la grave situación social y médica en la que aún estamos.

A pesar de todo eso, Climbo ha salido reforzada de esta crisis. Ahora creo que todos hemos entendido lo importante que es estar en mayor contacto con la naturaleza. Encontramos mucha más gente interesada en practicar deporte al aire libre y aprovechar el tiempo para descubrir Gran Canaria.

A raíz de esa concienciación nuestra demanda aumentó, tanto en reservas de usuarios finales como en el interés de intermediarios que antes quizás no valoraban el sector del turismo activo. Además, nos esforzamos en mejorar continuamente nuestra oferta, añadiendo tours para todos los públicos, combinando la exploración con la actividad física. Incluso somos proveedores de agencias de viaje extranjeras que comercializan paquetes de senderismo.

Esto ha provocado que en Climbo estemos en pleno proceso de crecimiento. Continuamos ayudando a más personas a cumplir sus sueños y retos, cada día. Pero ahora también colaboramos con instituciones y entidades para desarrollar proyectos relacionados con el turismo rural, creando una unidad propia de negocio llamada Activa Natura.

 
 

 
 
¿Sienten el apoyo de las entidades públicas? ¿Qué cabría mejorar?

Hay que reconocer que en los últimos años ha aumentado el apoyo de las entidades públicas, pero creemos que se debería invertir más en el mantenimiento y creación de infraestructuras, puesto que el sector del turismo activo tiene un enorme potencial como motor económico.

El apoyo no debe ser solo económico, sino también en materia de regulación, como ha sido el Real Decreto 226/2017 que regula el Turismo Activo en Canarias, impulsado por la asociación de empresas del sector Activa Canarias a la cual pertenecemos. A pesar de esto, hay normativas obsoletas en Gran Canaria que impiden el crecimiento exponencial del mercado, al nivel que vemos en otros destinos con menos recursos naturales. Por lo que pedimos una actualización urgente de los planes de ordenación y otras normativas para que incluyan aspectos relativos al sector.

 
 
Volviendo la vista atrás, ¿qué retos enfrentaron en sus primeros años de emprendimiento?

Al principio todo fueron desafíos. Lo primero fue la inversión en equipamiento, que en el sector de montaña no es precisamente barato, sobre todo los materiales de seguridad como cuerdas o arneses en los que nunca hemos escatimado en adquirir las marcas más punteras.

Después la contratación de personal, que era compleja por la escasez de centros que imparten las titulaciones adecuadas. Después vino la compra de un vehículo, soluciones tecnológicas para channel manager y motor de reservas. Seguimos teniendo retos cada día, pero los afrontamos mejor gracias al aumento de recursos, a la experiencia y a la importante red de colaboradores con la que contamos.

Ahora nos sentimos capacitados para profundizar en nuestro gran reto: lograr que Gran Canaria sea reconocida como un paraíso para la práctica de deportes de montaña y actividades en la naturaleza, puesto que tiene todo el potencial para serlo y ya empieza a reconocerse así a nivel internacional.

 
Imagino que tener una empresa de turismo activo requiere mucho papeleo y gestiones administrativas. ¿Esa parte ha supuesto mucha traba?

La verdad es que sí, sobre todo en materia de seguros, en cumplimiento de normativas y formación del personal. Afortunadamente en la actualidad lo tenemos casi todo estandarizado, con el paso de los años esa parte documental ya se hace más sencilla de llevar.

Donde sí hemos encontrado muchas más trabas es a la hora de iniciar otra unidad de negocio, de tipo «Glamping«. Son alojamientos tipo camping pero con todas las comodidades necesarias para un visitante más exigente. Un cliente que busca el equilibro entre el contacto con la naturaleza y el confort de un hotel, con la sostenibilidad como estandarte. Lamentablemente, la legislación grancanaria no lo recoge aún y la normativa, aunque lo podría permitir, tiende a interpretarse de forma restrictiva como sucede con otras actividades de nueva creación. Eso sí supone un ‘quebradero de cabeza’.

 

Si tuvieras la varita mágica y pudieras cambiar alguna cosa para que el trabajo resultara más fácil, ¿qué cambiarías?

Intentaría concienciar a los canarios del potencial que tiene esta tierra para vivir del turismo sostenible. Y en la práctica, estaría muy bien que las instituciones pensaran más en las empresas del sector, incentivando este tipo de actividades mediante promoción o ventajas fiscales y facilitando trámites administrativos.

 
A lo largo de estos años de negocio, habrán ocurrido mil y una anécdotas. ¿Nos destacan alguna?

Ha habido de todo: desde reputados montañeros austriacos a los que hemos llevado a hacer vías ferratas, destacando que aquí estaba la más dura del mundo, hasta rescate de animales o de drones en lugares inaccesibles. Tampoco se me olvidarán nunca las cartas y comentarios de niños con diabetes, cuando hicimos un campamento para una asociación de su colectivo. Nos emocionaron.

Y ahora recordando, un día de ruta con un grupo, un anciano de un pueblo le preguntó al guía: ‘Mi hijo, ¿qué han venido a buscar todos estos ingleses arriba?’ Y él contestó: ‘Algo auténtico maestro, que no se puede encontrar ni en el Google ese y mira que es enterado’. Aún nos reímos al recordarlo.

 
 

 

 
 
 

Climbo está compuesto por Marine Dessaud, Victor España, Lucas Myon, David Monzón, Armando Galeas, Guillermo Sanahuja y Carlos Romay.

 
 

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*Edición, texto: Elena Castellano
**Reportaje gráfico: Bea Rivero

 

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