Jonatan Ortega Ecoisleta

Jonatan Ortega: ‘En Ecoisleta recibimos a viajeros que desean vivir una experiencia lo más sostenible posible’

Ecoisleta es una experiencia integral de turismo sostenible, iniciada por una familia canaria: Rita y Jonatan y sus hijos Liam y Mia. En esta entrevista Jonatan Ortega explica en qué consiste y nos detalla cuál es su vinculación con los teletrabajadores internacionales, un tipo de húesped que comúnmente recala en su Coliving. En Ecoisleta se orientan a un perfil específico de trabajadores remotos, a aquellos que buscan conectar con la comunidad e impactar positivamente en la economía local.

Esta es una iniciativa nueva, que Jonatan y su familia desarrollan en una casa terrera construida hace 125 años, en La Isleta, el corazón portuario de Las Palmas de Gran Canaria. Decidieron restaurarla para que otras personas puedan experimentar la vida en este barrio emblemático de la capital grancanaria. Su proyecto obtenía recientemente el reconocimiento de finalista a los ‘Coliving Awards Impacto y Sostenibilidad‘, celebrados este año en Ámsterdam.

 
 
¿Qué es Ecoisleta?

EcoIsleta es un prototipo, un experimento social y medioambiental en el barrio de La Isleta, que busca responder a las preguntas y los desafíos a los que la nueva economía nos está enfrentando en las ciudades, para encontrar soluciones adaptadas a nuestra identidad canaria.

  

¿Cuáles son esos desafíos?

– Cambio climático
– Agenda 2030
– Reconstrucción sostenible de las ciudades
– Readaptación de los barrios a las nuevas necesidades sociales. El futuro depende de readaptar eficientemente las ciudades que van a seguir creciendo sin parar en las próximas décadas.
– Fortalecimiento de las comunidades como herramienta de la economía compartida.

EcoIsleta trata de descifrar qué nos impide adaptar nuestras ciudades a conceptos como Km.0, Residuo 0, circularidad, comunidad, todo ello en el barrio con la renta per cápita más baja de la ciudad, con el Paisaje Natural Protegido más desprotegido de Canarias, con uno de los puertos más importantes del mundo y con una población local a la que intentamos explicar con nuestros prototipos y experimentos los nuevos valores de la economía sostenible.

Estamos rodeados, diría que inundados, de asesores de sostenibilidad, de eruditos que hablan y nos indican lo que debemos de hacer. Pero pocos deciden ponerse detrás de un mostrador en una tienda de barrio a vender una pieza de fruta o verdura al doble de precio que una convencional, a explicarle al cliente que no son comparables, a soportar que te traten como un ladrón por vender productos de primera necesidad a precios más “elevados”, con márgenes infinitamente menores que los convencionales porque en Ecológico no se pagan miserias a los agricultores.

EcoIsleta, por tanto, es algo real, no le decimos a nadie lo que tiene que hacer ni cómo tiene que hacerlo, es la trinchera de la sostenibilidad, los hoplitas, es el cara a cara con el cliente, es un rompehielos.

 
 

¿Por qué surge este proyecto?

Somos canarios, amamos nuestras islas, no trabajamos pensando en el ahora, no buscamos un beneficio rápido a cualquier precio.

EcoIsleta busca establecer las bases de un barrio sostenible, social y comunitario en el que puedan vivir nuestros hijos.

El objetivo es ayudar a readaptar sosteniblemente el barrio de La Isleta, para muchos una estupidez, para otros una locura inalcanzable, para nosotros algo por lo que vale la pena levantarse por la mañana, algo que da sentido a nuestras vidas, algo realmente valioso.

 
 

Jonatan Ortega Ecoisleta

 
 

¿Qué vinculación tiene con la comunidad de teletrabajadores internacionales de la zona?

Hasta hace 7 meses prácticamente ninguna. Estamos intentando descubrir si podemos desarrollar una relación con esta nueva comunidad de trabajadores que están llegando a la ciudad y ver de qué manera podemos aprovechar sus conocimientos para involucrarlos en nuestros objetivos de trabajar por un barrio sostenible.

La zona les atrae igual que atrae a los turistas de toda la vida. Playa, servicios, diversión, comunicaciones, ahora también una comunidad creciente de trabajadores remotos, todo eso les lleva a buscar casas, apartamentos, pisos, hoteles… lo que sea en el Istmo y La Isleta.

Pero no tenemos como gancho de «venta» ninguno de estos valores o ventajas de nuestra zona. El corazón de nuestra proposición de valor no es hacer surf, ir de fiesta o broncearse en la playa. No jugamos ese partido.

Trabajamos por un barrio sostenible

Así que nuestra vinculación es algo más complicada. Buscamos atraer y relacionarnos con un grupo minoritario de trabajadores remotos, concretamente con aquellos que buscan tener un impacto medioambiental muy reducido en el lugar que visitan, o incluso regenerar, a lo que se suman unas ganas tremendas de conectar con la comunidad local e impactar positivamente en la economía local.

No funcionamos nada bien con la mayoría de trabajadores remotos que vienen a la ciudad. Los nómadas digitales que viajan de ciudad en ciudad compulsivamente no eligen un coliving como el nuestro. Todo esto tiene desventajas y ventajas. La desventaja es que complica la viabilidad y rentabilidad del coliving.

 
 

¿Qué les ha aportado este «residente temporal»? ¿ Yqué creen que aportan al barrio, a la ciudad y a la isla?

Nosotros buscamos atraer, relacionarnos y alojar trabajadores remotos con un sentido y una conciencia medioambiental alta o con aquellos que deseen vivir una experiencia lo más sostenible posible.

Todo indica que las ciudades deben analizar como reorganizarse, esto incluye la manera en la que vivimos en nuestros barrios y edificios. Compartir recursos, espacios y tiempo se vuelve cada vez más evidente en las ciudades del futuro.

Alojamos trabajadores con conciencia medioambiental muy alta

Nosotros llevamos muchos años defendiendo la importancia de las casas terreras para la identidad de La Isleta. Nuestro coliving es una casa terrera de hace 125 años, estas casas se enfrentan a un proceso de desaparición más que evidente, raro es el día que no se elimina alguna, eso se debe a muchas razones.

Nosotros decidimos restaurar una, conservarla y que sirviera para que otras personas puedan experimentar lo que son y significan.

De alguna manera empezamos a observar que un pequeño grupo de estos trabajadores remotos se interesaban por lo que hacíamos, les gustaba la casa, la terraza, que fuéramos una familia del barrio, la tienda de aceite y vinagre, el trato personal. Y pensamos que podrían ser el elemento que nos faltaba para experimentar con un coliving sostenible y residuo cero que pueda servir como ejemplo para La Isleta.

Estos trabajadores remotos aportan a La Isleta un experimento, quizás un prototipo de vida social, comunitaria, compartida, de impacto local, de minimización de recursos, fundamental para romper hielo y observar cómo podemos hacer que nuestro barrio se adapte a los desafíos que vienen.

 
 

¿Qué tipo de acciones realizan con ellos?

Nuestro objetivo no es crear una burbuja de trabajadores remotos de alto poder adquisitivo en una casa terrera de La Isleta, y verles sacándose fotos con el portátil en la playa de Las Canteras, sino crear una comunidad formada por trabajadores remotos y vecinos del barrio, que se mezclen, que conecten e interactúen. Buscamos aprovechar sus conocimientos y ayudarles a entender nuestra identidad.

Medimos todos sus residuos, analizamos la cantidad de residuos que generamos viviendo de manera compartida. Ahora mismo estamos en torno a 200 gr diarios de residuos por persona que reciclamos en los contenedores del barrio, un canario medio produce 1,5 kilos de residuos diarios y la cantidad de residuos compostados en La Isleta por nuestro coliving supera ya los 116 kilos.

Estamos colaborando con el Instituto de Educación Secundaria de La Isleta, para dar charlas y talleres. Esto es fundamental porque los alumnos y los profesores pueden entender de primera mano cómo está transformándose el mercado laboral y qué cosas van a ser necesarias para que un alumno pueda presentar su CV a una empresa en Alemania y trabajar en remoto desde La Isleta.

 
 

 
 

Visitamos el Paisaje Natural de La Isleta, les hablamos de nuestra ciudad, de la historia del barrio y la importancia de esta parte de la ciudad para el archipiélago y para la isla…

Hacemos cenas semanales que están abiertas a los vecinos y a la comunidad local, un momento distendido donde la gente se conoce, se mezcla y donde rompemos barreras y prejuicios por ambas partes. Las cenas pueden parecer algo simple, pero son fundamentales para conectar a los vecinos con trabajadores remotos.

Rompemos barreras entre vecinos y trabajadores remotos

 

 
Jonatan Ortega Ecoisleta

 
Jonatan Ortega Ecoisleta

 
Jonatan Ortega Ecoisleta

 
 

¿Qué más podemos hacer para atraer a la isla a este tipo de profesionales?

No me atrevo a responder a esta pregunta, no tengo conocimientos en marketing ni turismo y por si fuera poco trabajamos con un grupo muy minoritario de trabajadores remotos, que no son una corriente caudalosa, que por lo general no gastan demasiado dinero en restaurantes, hoteles o taxis, les gusta caminar, ir en Guagua o bici, cocinan y algunos se plantean como venir a Canarias sin tener que viajar en avión.

No dejan de ser trabajadores y sus ingresos, en la mayoría de los casos, no son muy elevados. Quizás se ha vendido mucho un perfil de trabajador remoto que gana un fortunón y trabaja para una multinacional desde cualquier playa del mundo. Que, por cierto, no sé cómo ven la pantalla bajo el sol de la playa. Pero, a nosotros ese perfil no nos viene, nosotros trabajamos con trabajadores y quiero recalcar la palabra trabajadores.

En general, no quieren tener muchas posesiones, no tienen casa en muchos casos y lo que se ahorran por un lado, pueden gastarlo en experiencias o ciertos servicios que le hacen la vida más cómoda y que les permite enfocar su tiempo en aquello que creen más importante.

 
 

 
 

Nuestro coliving está muy acotado a un tipo concreto de cliente, somos como esos bochinches que solo ofrecen un plato típico de comida canaria.

Lo que habría que preguntarse es por qué se les atrae y qué consecuencias puede tener en una ciudad que no esté bien adaptada para este tipo de cliente.

A nosotros nos preocupa muchísimo el proceso de gentrificación que está sufriendo el Istmo y la parte baja de La Isleta en los últimos años. Por eso somos muy cuidadosos con las acciones que hacemos, con los visitantes que alojamos. Si entras a nuestra web www.ecoisleta.com te darás cuenta de que no hay manera de alquilar de forma directa una habitación en nuestro coliving, debes pasar por un proceso de selección.

Todo indica que la comunidad de nómadas digitales en la ciudad está saturada y podría estar generando ciertas consecuencias en el mercado inmobiliario, pero me pregunto qué sucedería si enfocamos nuestras estrategias en atraer viajeros, trabajadores remotos o turistas con un nivel de concienciación alto, con ganas de regenerar los lugares que visitan, con interés por nuestra verdadera identidad local, que invierten en el pequeño negocio. Las consecuencias que tendría para nuestras islas atraer a estas personas.

En el siglo XIX empezaron a venir ingleses a Las Palmas de Gran Canaria. Abrían negocios, talleres, almacenes, eran empresas inglesas, dirigidas por ingleses, de ellos aprendimos todas esas actividades, oficios, competencias, les dejamos invertir, les dejamos abrir sus escuelas, clubes, construyeron el Puerto de La Luz.

Hoy día esas mismas actividades siguen haciéndose en el Puerto de La Luz, pero ya no son empresas inglesas, ahora son canarias, dirigidas por canarios, debemos aprovechar lo mejor de estos trabajadores remotos, y adaptarnos a la economía del conocimiento como hicimos con la Revolución Industrial.

 
 

*Más información en www.ecoisleta.com

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Texto: Ana Sánchez
Fotografía: Lex Thoonen

 
 
 

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