´La Jaira de Ana´: la granja-escuela que reconecta a la infancia y las familias con nuestro sector primario

Anabel Calderín es propietaria de La Jaira de Ana, una cuidada Granja-Escuela, en Agüimes. Anabel ha reconvertido el negocio de su familia en un espacio de ocio educativo para los más pequeños, y en la mejor forma de trasladarles valores de respeto al medio ambiente. Su madre le pasó el testigo de la explotación ganadera familiar, y la animó a emprender y llevar adelante su proyecto. Era marzo de 2020. En el peor de los tiempos, en el mejor de los tiempos, Anabel abría las puertas de esta preciosa iniciativa de educación socio-ambiental. Tras una montaña de trabajo, ‘La Jaira de Ana’ ha crecido para ser hoy una experiencia muy recomendable para familias, grupos de escolares o turistas.

 

¿Cómo fue el momento Anabel de proponer a tus padres el tomar las riendas del proyecto familiar, reconvertirlo como negocio?

Fue un momento de dudas y de mucha reflexión. Todo parte de un accidente de tráfico en el que comienzo a replantearme mi futuro laboral. Antes de esto era trabajadora social en una ONG, y después de ver en casa que mis padres también necesitaban ayuda, empecé a pensar en poner en marcha el proyecto. Se los planteé y la reacción fue muy positiva. A pesar de que ser yo la que ahora gestione la granja, tengo su apoyo incondicional y gracias a ellos todo sigue funcionando y mejorando cada día.

 

¿Cómo es el día a día en una granja-escuela?

El día a día con los animales es algo lineal: comidas, ordeño, limpiezas diarias, etc. Por eso es fundamental tener una buena limpieza en nuestro espacio de trabajo y contar con una buena organización. Eso garantiza que el producto estará correcto. Luego tenemos añadidos en esa rutina diaria: desde las visitas de escolares, o de familias, o de colectivos diversos, principalmente los fines de semana. También organizamos algún evento puntual, de manera temática, para el Día de Canarias o en el desarrollo de diferentes proyectos sociales.

Cuando nos vienen visitas, contamos con un protocolo de actuación, una experiencia organizada, en la cual resaltamos la importancia del sector primario y del producto kilómetro cero, haciéndolo nuestro objetivo principal.

 

 

 

 

 


Si visitamos la Jaira de Ana, ¿qué aprendizajes nos vamos a llevar a casa?

En ‘La Jaira de Ana’ ofrecemos diferentes experiencias. Por ejemplo, pueden venir grupos de escolares y aprender cómo es el desarrollo de una granja. Ahora mismo tenemos diferentes animales de granja, como burros, gallinas, conejos, cabras, pollitos…

Por otro lado, contamos con huertos, espacios de merendero, espacios de juego para los más peques. Los escolares participan activamente en cada rutina de la granja, desde el cuidado a los animales al huerto. Y lo terminamos con un taller sobre conciencia medioambiental.

Si quieren venir en familia, con amigos o en pareja, también tenemos preparada una visita guiada que explica el funcionamiento de la granja y culmina con la degustación de productos de kilómetro cero, con producto local de la zona. En esta degustación preparamos una serie de maridajes entre diferentes sabores y explicamos de dónde proceden los productos, cómo se elaboran etc.

Asimismo desarrollamos eventos temáticos, catas de quesos y de vinos, o actividades relacionadas con el bienestar personal como pueden ser el yoga o bailes de diferentes temáticas.

En estas actividades se puede venir acompañado de los hijos, en pareja, con amistades o solo.  Además, ahora nos encontramos desarrollando un proyecto de mini-quesería para poder cerrar el círculo con nuestro propio producto, con la leche de nuestras cabras.

 

Uno de los propósitos de tu negocio es concienciar a la población local y a los turistas del valor de los productos locales. ¿Qué alimentos sueles compartir en tus degustaciones?

Los alimentos que solemos servir más a menudo son los quesos, de diferentes tipos de animales. Pero también gofio, ‘pan de puño’, vinos de Gran Canaria, cerveza de la isla, miel, helados de leche de cabra, o carne de cochino del municipio. También incluimos aceite de nuestra finca o cuando no tenemos, de la zona de Agüimes. Y sal de las Salinas de Bocacangrejo; entre otros productos. Toda esa exquisitez de sabores, con el maridaje magnífico del paisaje de Agüimes de fondo.

 

 

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Una de las iniciativas más interesantes de ‘La Jaira de Ana’, es el apadrinamiento. Brindan la posibilidad de apadrinar a una Jaira (cabrita). ¿Cómo nace esta idea de apadrinar animales, cuáles son sus múltiples beneficios?

Se trata de una iniciativa social y cultural que permite que todos podamos ser parte activa del medio rural. Implica no sólo ser responsable del buen cuidado del animal, sino también aportar valor social y ambiental. Como padrino o madrina se brinda la oportunidad de generar valor a nuestras cabritas desde el respeto y la conservación de nuestro patrimonio cultural. El apadrinamiento puede ser familiar, individual o infantil. Se paga una cuota anual y la madrina o el padrino reciben mensualmente una foto o vídeo de su cabrita, además de un pack regalo con producto local o bonos para venir a la granja.

Apadrinar a una cabrita aporta valor social y ambiental

 

Tu granja está situada en Agüimes, con vistas privilegiadas a su casco histórico, con el barranco de Guayadeque de fondo. ¿Qué puede ofrecer el municipio al turista?

Agüimes cuenta con un valioso casco histórico tipo ‘museo al aire libre’: y tiene mucha historia que contar, muy conectada con el comercio y con nuestro sector agropecuario. Además, tenemos el Roque Aguayro, como símbolo del municipio, y, por supuesto, las cuevas de Guayadeque.

 

¿Y qué puede ofrecer Agüimes a los emprendedores?

Agüimes es un punto central, con potencial para la creación de nuevas empresas. Luego hay que creer en ellas, y apoyarlas, yendo desde lo institucional hasta lo local. Porque esa es la mejor forma de dar vida a pueblos rurales, generando economía circular para que no desaparezca el sector primario ni el desarrollo rural.

 

 

 

 


‘La Jaira de Ana’ abrió sus puertas a principios de marzo de 2020. ¿Cómo mantuviste la constancia e ilusión de seguir con el negocio, a pesar de las restricciones de la pandemia?

Mi familia ha luchado muchos años por este proyecto y no podía dejar que se desmoronase, ni siquiera por una crisis sanitaria mundial. Conté con la energía, las ganas y la motivación para unir y organizar mis ideas, para crear actividades que tuvieran coherencia con el momento actual. Imagino que esas son las características que te definen como emprendedora.

Por contar con mucho espacio al aire libre me podía permitir generar las visitas a la granja, en pequeños grupos, siempre con mucho cuidado, según las medidas COVID y con mucha previsión y organización. Venían grupos de familias y, de esa manera, pudimos seguir manteniendo la granja o, al menos, cubrir los primeros gastos.

 

¿Dudaste mucho a la hora de dar el paso y meterte en el mundo de la ganadería? Por lo general siempre fue un sector con pocas mujeres, con mayoría de referentes masculinos..

Me hice una idea romántica de mi proyecto. Pero he estado dos años preparándolo y siempre con la convicción de que todo iba a salir. Primero, porque me gustaban los animales, en este caso, las cabras. Y segundo, porque siempre me mantuve muy positiva, con ganas de hacer y crear experiencias rurales.

Sí hay mucho referente masculino pero eso no obstaculiza para desarrollar tus proyectos. En este caso, lo fundamental es que la ganadería es y sigue siendo un reto muy honorable, lo es cada día para mí. Tener una granja de animales es una responsabilidad, no sólo por la alimentación, sino también por sus cuidados y por todas las necesidades diarias. Pero gracias a los apoyos de muchos amigos ganaderos, gracias a la ayuda de mi padre, de las indicaciones veterinarias en situaciones como los partos, el manejo del animal, etc.., me han ido ayudando de la mejor manera posible, y yo he ido aprendiendo.

 

En tu web hemos visto que has participado en programas de formación para emprender. ¿Qué aprendizajes te llevaste y qué has podido aplicar a tu negocio?

Sí, he desarrollado mucha formación en emprendimiento, porque al venir de un sector diferente, que es social, la visión empresarial no es que la tuviera muy desarrollada. Y contar con ese tipo de formación es importante para que la empresa pueda ser rentable y sostenible, entre otros aspectos.

En este caso particular, estos programas me ayudaron con la base de mi proyecto: desde la creación de la marca, al diseño de las experiencias, el plan de viabilidad, la creación de los productos mínimo viable, los tipos de comercialización, etc. Fue un punto de arranque necesario para poder tener seguridad y dar coherencia a mi proyecto. Después he continuado formándome, en diferentes cursos de ganadería a través de la Consejería de Sector Primario del Cabildo de Gran Canaria. Y sigo formándome por y para el sector, porque es necesario una profesionalización del mundo agrario.

La formación es importante para que la empresa sea rentable y sostenible

 

Por último, ¿has escuchado decir a la gente que “estás como una jaira” por emprender en el sector agropecuario? ¿Qué te anima a seguir cada día?

Sí. A la gente le asombra ver como una chica tan joven está con este tipo de proyectos, e incluso les sorprende que una persona con estudios quiera estar con cabras. Pero este ha sido un proyecto que, por diversos motivos, ha estado en mi camino, por legado familiar. Y eso es lo que me anima a seguir con ello.

Por otro lado, creo que esta es otra manera diferente y valiosa de ejercer mi profesión. Generando empleo, generando conciencia y formando parte del desarrollo rural de mi entorno. Unir el mundo social, medioambiental y rural es un descubrimiento que cada día me gusta más. Y enseñarlo a todo tipo de público es prioridad, siempre desde una perspectiva territorial, social y cultural. Que las personas que visiten este espacio lo disfruten, que consuman producto local y que consideren alternativas de ocio como esta, que respetan el medio ambiente y fomentan la economía local.

 

 

 

*Más información en el sitio web de la Jaira de Ana
**Siga las actividades de la granja-escuela en Facebook e Instagram 

Edición, texto: Elena Castellano
Reportaje gráfico: Arcadio Suárez

 

 

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