La familia Neketan en su pastelería de Doctoral

Pastelería Neketan: 50 años de innovación inacabable en el obrador de Vecindario

Cuando Marcos Neketan y Margarita Sanz abrieron las puertas de su pastelería en Vecindario, en 1972, no pensaron que medio siglo después no solo el negocio seguiría en marcha sino que su apellido sería conocido en toda la isla como la saga familiar más dulce. Con las recetas de sus padres, los hermanos Neketan, Alexis y Arkaitz, han recogido el relevo de Aitor, que se retiró de los hornos en marzo de 2020. En esta familia, hay pasteleros de sobra para que el olor a recién hecho no se esfume de este local, al que llegan golosos de todos los puntos de la isla a buscar sus postres.

Alexis Neketan era pastelero en un hotel del sur, pero tras conocer que su hermano Aitor quería retirarse se unió con Arkaitz al ponerse el delantal. Fue un giro de 180 grados a su vida y su carrera, porque pasar de un hotel al negocio familiar era algo que no tenía en mente. “Lo hice por la familia, por mantener el sello vivo y la marca” porque en la vida hay cosas más importantes que el dinero, como “mantener abierta la pastelería Neketan en la que cree y confía mucha gente”.

Tal y como asegura, tanto él como sus hermanos “hemos estado siempre muy vinculados a la pastelería” que ha sido la escuela de una familia de pasteleros y que se sitúa en el bajo de la vivienda familiar, en El Doctoral. Este lugar de Vecindario siempre ha sido un ir y venir de familiares, amigos, conocidos y clientes fieles.

 

 

 

 

Hay clientes de toda la vida”, que acuden a las ideas dulces de esta familia, medio vasca medio canaria, para sus celebraciones, eventos, cumpleaños, bodas, aniversarios y para endulzar cualquier momento que lo merezca. “Llegan clientes desde Agaete, La Aldea, Gáldar, Moya, Las Palmas y de todo el sur” con muchos kilómetros para hacerse con una tarta de Neketan “y eso es lo que nos impulsa a seguir” por “muchos años más”, afirma Alexis.

En cuanto a los productos, la familia Neketan “hace de todo”, siempre apostando por la calidad en la elaboración y en los productos. Con la Covid, no solo hubo un cambio de las caras tras el mostrador, sino que los Neketan decidieron volver a su pasión, los postres y las tartas, dejando de lado la vertiente de cafetería.

Más que un oficio, es el modo de vida de una familia

Ahora, en el obrador donde durante toda la vida han hecho su magia, siguen elaborando los dulces que hacen que vecinos crucen la isla. La tarta royal, la violeta, la de gofio, o la ipanema son tradición de los Neketan, pero las opciones son infinitas. Bombones pintadera, tartas personalizadas, macarones, milhojas, hojaldres, galletería, pastelería innovadora y tradicional, chocolates, tartas de violeta y mango y opciones de sabores que aún no han tocado techo.

 

 

 

 

 

 

Las producciones son pequeñas, y ese “es parte del secreto”. Solo venden en el obrador “para mantener siempre un estatus de calidad” y saber de primera mano que el cariño acompaña a sus productos desde la elaboración hasta el paladar del cliente. “Un día puede haber una gama de hojaldres, o bombones y macarrones de todos los colores y sabores” y “el más rápido se lo lleva”.

La producción pequeña es parte del secreto

Para Alexis, la clave del éxito está en “un producto de primera, hecho con ingredientes de primera”, pero la mano que lo hace y lo mima es fundamental para marcar la diferencia. Para él, “el tiempo dedicado es lo que decide que un postre sea bueno o sea el mejor”.

Todas las recetas salen de las mentes de los fundadores, sus padres, que hicieron realidad un sueño que se mantiene generación tras generación. En los últimos años han dado también un giro al negocio “para hacer todos los productos con los azúcares propios del chocolate o la fruta” y así evitar al máximo el azúcar añadido.

Alexis lleva esto al pie de la letra, porque a pesar de haber dedicado toda su vida a hacer magia con el dulce, él y su familia padece de diabetes.

Aún así, confiesa que él no es capaz de renunciar a la tentación. “A mi me gusta todo, lo pruebo todo, soy un paladar abierto y un goloso de primera”, bromea. No es el único. “¿Cómo en un sitio tan pequeño como Gran Canaria puede haber tanto goloso?”, se pregunta entre risas. Gracias a ellos y ellas el negocio se mantiene “con mucho goloso cerca” que es fiel a la marca Neketan.

Su postre favorito, imposible de elegir, afirma. “No sabría decir, me gusta todo, no puedo resistir a la tentación de un hojaldre recién hecho, una tarta royal crujiente, un bombón de gofio, o los sabores ácidos de una tarta de queso o de frambuesa”.

Las recetas provienen de los fundadores, sus padres

Una pasión compartida y nuevas ideas en mente. En los fogones, la estirpe Neketan ya trabaja en una nueva tarta de vainilla de Madagascar natural que “es una maravilla, alucinante”, y que promete hacer las delicias de los grancanarios más aficionados al dulce.

El negocio abre de 9 de la mañana a 20 horas, pero “a puerta cerrada el negocio no para y trabaja según demanda” y es que es más que un oficio, es el modo de vida de una familia dedicada a esto en alma y corazón.

Alexis, Arkaitz, Raymundo y Yolanda, atienden a los clientes tras el mostrador y calientan ideas en los hornos del obrador, que promete mantenerse al menos, otro medio siglo más.

 

 

 

 

Visite el Obrador de la Familia Neketan en El Doctoral de Vecindario, calle Pérez Galdós 51.
TM Santa Lucía. Isla de Gran Canaria.

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Texto: Laura Bautista / Fotografía y vídeo: Arcadio Suárez

 

 

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