Carmen Trujillo, talento joven para ‘cuidar’ del nuevo hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel

En el hotel donde trabaja, Carmen Trujillo se siente casi como en casa. Hoy, con un diseño totalmente renovado, una reforma integral y un cambio de marca y de cliente, Hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel parece hecho a medida de esta joven profesional de 31 años, que supo hacer de la pandemia una oportunidad y a la que nada puede parar. Su sonrisa constante y su mirada ávida da pistas de esa energía que la ha llevado a ser una de las jefas de recepción más jóvenes de la isla.

No tenía pensado dedicarse al sector turístico, ni mucho menos estar llevando la recepción, lo que define como ‘el corazón del hotel’, en apenas unos años. Y es que su idea iba por otra línea hasta que unas prácticas en recepción le dio un giro de 180 grados.

Carmen estudió traducción e interpretación, y con inglés, alemán y francés, pronto se sintió en un hotel como pez en el agua. Fue “el trato al cliente lo que me enganchó”, y que aquí “no hay nunca dos días iguales”.

La pandemia, contra todo pronóstico, le dio ese empujón profesional que estaba buscando, y la posibilidad de seguir creciendo, porque en una época muy complicada para el sector turístico ella no tuvo miedo en tirarse a la piscina. “Fue un curso acelerado de todo, de gestión de incidentes, de adaptación, de nuevos protocolos”, una formación “totalmente exprés”.

Tras esta experiencia, ya no había desafío ni circunstancia que pudiese con ella. Fue tras la amplia reforma integral del hotel que se incorpora como jefa de recepción. “Para mi fue una oportunidad”, confiesa, “esta empresa me dio la confianza y apostó por mi”, facilitándole el despegue de su carrera, con cuatro hoteles en tres años y “en un corto periodo de tiempo, un crecimiento profesional increíble”.

En este hotel nunca hay dos días iguales

“A mí siempre me gustaron los idiomas, pero no me veía traduciendo libros en una oficina, lo que me apasiona es el trato con los clientes, algo que nunca hubiera imaginado que me gustara tanto”. Andaluza de nacimiento pero en Canarias desde que tenía un año, Carmen Trujillo mira hacia la playa y se siente privilegiada. Esta zona “es más tranquila, … es una maravilla”, y se siente con suerte de tener una ‘oficina’ con estas vistas.

 
 

 
 

“Creo que decir que sí a todo y no tener miedo a los retos es lo que me ha llevado a donde estoy hoy”, confiesa, “el turismo salía totalmente de mi zona de confort porque al principio no sabía ni cómo funcionaba un hotel”, pero aquella chica joven decidida a comerse el mundo, que empezó con unas prácticas en recepción, hoy está a cargo del front-office de uno de los hoteles emblemáticos de la isla. “Apostar siempre es positivo, lo que sale adelante te hace crecer y lo que no sale bien es un aprendizaje. No hay que tener miedo a los retos”.

“El trato con las personas es lo que a mí me apasiona, tener esa posibilidad, brindar una experiencia, porque al final las vacaciones es algo que marca a las personas”, que se guarda siempre en el cajón de los buenos recuerdos. Es lo que ella y su equipo buscan crear en un hotel que le va como anillo al dedo, que tiene en el trato al cliente su valor diferencial.

“Hacer de una estancia una experiencia única, diferente, especial”, eso es lo que a ella le enamora de su trabajo y le da “satisfacción personal, aparte de profesional”.

Las vacaciones es algo que marca a las personas

 
 

 

 

 
 

Carmen Trujillo se esfuerza para que la estancia de cada huésped que entra por la puerta “no sea unas simples vacaciones”, en un reto diario donde tiene la complicidad de un equipo de profesionales dinámico y comprometido.

Puede ser un cumpleaños, una pedida de mano, un aniversario en la playa al atardecer o una terraza con vistas a las dunas para dejarse enamorar de la isla, en los detalles está la magia, “es ir un pasito más allá de lo que puede esperar el cliente lo que hace que sea una experiencia única y diferente”, asegura.

Vamos un paso más allá de lo que espera el huésped

 
 

 

 
 
 
Si tuviese que definir el hotel, Carmen Trujillo lo tiene claro, “lo definiría como único, porque es un hotel hecho de detalles”. El buffet, por ejemplo, “no es simplemente un buffet” e incluso en el desayuno y en la cena se pueden pedir platos a la carta.

Este hotel es único, está hecho de detalles

 
Hay clientes que llevan viniendo 20 o 30 años, ahora también tras la renovación, con el cambio de decoración y de marca. “Porque los clientes que valoran lo que hemos creado en este hotel, ya no van a otro”, asegura Carmen, “y si vienen a Gran Canaria se alojan aquí”.

Hay huéspedes que se sienten como en casa, celebra, y a los que se les saluda con nombre y apellidos.

Mientras lo dice sonríe a cada huésped que pasa a su lado, y todos devuelven la sonrisa con el cariño recíproco que se respira en el hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel. “Hay pocos lugares en Gran Canaria donde puedas bajar directamente de tu habitación y poner los pies en la arena”.

“Yo seguro que sería cliente de este hotel, ¿quién no?”, bromea.

 
 
 
 

*Hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel, Av. Cristóbal Colón, 1 / Meloneras. Gran Canaria
**Más información en su sitio web

 
 
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Texto: Laura Bautista /
Fotografía: Arcadio Suárez