Ulrike Güse: “Consumiendo producto local artesano creas comunidad y cultura”

Ulrike Güse (Ulita) trabaja el telar tradicional en su taller de la calle Rosarito, a dos pasos del Mercado del Puerto, en la capital grancanaria. Bajo su marca Ulita’s Loom, teje y comercializa piezas únicas, de producción artesana, tratadas con tintes naturales. Su taller se ha convertido poco a poco en rincón de divulgación y formación. Allí llegan viajeros de mil lugares para aprender las bases de un oficio muy antiguo: la tejeduría manual. Una labor artesana que perdura, atada al hilo de un tiempo anterior, antes de la industrialización acelerada de la moda.

 

Hola Ulita. En tu taller recibes a viajeras y viajeros llegados de diferentes puntos de Europa, gente que viaja a la isla y se acerca a aprender contigo. Desde luego es un tipo de turismo muy especial, no sé si existe siquiera un nombre…

Sí, este tipo de viajes se engloba dentro del turismo cultural, también llamado turismo naranja. Es una forma de viajar donde se conecta con la cultura y el patrimonio, una forma más sostenible de conectar con el destino y su gente.

 

¿Cuál es la mejor parte de enseñar? ¿Qué aprendiste enseñando tu oficio a otros artesanos?

Mis clientes realmente no suelen ser otros artesanos, sino que son sobre todo mujeres que viajan solas, buscan una actividad y evitan así sentirse aisladas. Mis alumnas no son clientas de sol y playa, ellas quieren combinar el relax con una actividad creativa. Para mí (y creo que para ellas también) lo mejor es el vínculo personal que se crea durante el tiempo que pasamos juntas. Y si digo juntas es porque no solo pasamos tiempo de taller juntas, sino que muchas veces vamos a algún concierto, a una exposición, o incluso alguna excursión, que puede ser relacionada con la temática textil.

 

Y a ti Ulita, ¿qué te llevó a la artesanía? ¿Por qué elegiste una profesión así? En un mundo hipertecnificado-robótico-mecanizado, en este siglo de las prisas, escoger como oficio la artesanía parece trabajo para gente que va un poco a contracorriente….

Ya en mi primer viaje a Canarias en el año 1989 tuve la inmensa suerte entrar en contacto con la artesanía local. Estuve presente en una guisada de cerámica de Justo Cubas y también pasé por la Feria de Artesanía de Antigua en Fuerteventura. Hice turismo naranja sin saberlo.

Profesionalmente vengo del oficio gráfico, no del diseño, sino de la parte de la realización técnica. Es un mundo donde la tecnología ha cambiado y acelerado muchos procesos. Pero siempre he trabajado con mis manos y no podría ser feliz sin un resultado palpable al final del día.

No creo que los artesanos vayamos a contracorriente. Nadamos con la corriente, pero a un ritmo más lento, despacio, salvaguardando técnicas y conocimientos ancestrales. Esto no quita el uso de nuevas tecnologías; yo diseño mis tejidos en ordenador. Los artesanos lo que sí hacemos patente y visible es el valor de las cosas y del trabajo que hay detrás.

 

¿Cómo fue cambiando tu trabajo con los años?

Cuanto más veces hagas aquello que haces, mejor será el resultado. Si le pones empeño y perseverancia y buscas estímulos externos, entonces irás creciendo en tu oficio. Mis tejidos de ahora son más refinados que hace 5 años, pero hacia arriba no hay límite, y para la maestría todavía me queda un camino largo que recorrer.

 

¿Qué tipo de piezas trabajas ahora?

Estoy trabajando una línea de textiles decorativos y de hogar. La línea de tapices por encargo me da la posibilidad de sacar mi lado más creativo. La suerte de mi oficio es que los textiles nos rodean y acompañan en todos lados y durante toda la vida, tanto como ropa y complementos, o como elementos decorativos o de uso en el hogar. Puedo producir una gama muy amplia de productos.

 

 

 

 

¿Cómo comercializas tu trabajo? ¿Se puede vivir sólo de la artesanía? ¿Qué piezas se venden mejor?

Participo en las ferias de artesanía organizadas por la FEDAC y otras administraciones públicas. La feria que mejor me funciona es la de Primavera Sur, que tanto este año como el año pasado no se han celebrado por la crisis de la Covid.

Entre el turismo del norte de Europa encuentro un público fiel que está dispuesto a pagar el valor de mi producto. También viene gente a mi taller que está en una zona muy atractiva para el turismo: cerca de la Playa de las Canteras, del Mercado del Puerto y de la Fundación Martín Chirino.

A partir del lunes 19 de abril hasta el 14 de mayo estaré junto con la compañera joyera Ivonne Díaz con una exposición en La Sala de la FEDAC, en la calle Domingo J. Navarro, en Triana.

Vivir sólo de la venta de mis tejidos sería muy complicado, por eso mi segunda actividad es el turismo creativo. Todo pintaba muy bien hasta marzo del 2020, pero confío en que será precisamente este tipo de turismo el que se va recuperar y reactivar pronto. De hecho, ya se nota con extranjeros de larga estancia y con la comunidad de nómadas digitales.

 

Cuéntanos qué características tienen los tintes naturales, cómo los fabricas, cómo cambian el resultado final..

Mi proyecto de tintes naturales se llama Islas Púrpuras, por la larga historia de tintes de esta gama de color como producto de exportación en Canarias. La estrella para mí es sin duda la Cochinilla, cuya historia y cultivo, retomado por Lorenzo Pérez en el municipio de Ingenio, es sin duda de gran interés para el público del turismo naranja. Obtengo muchos más colores naturales de plantas locales, como puede ser la hoja de guayabero o de higuera, por ejemplo.

Los colores obtenidos con tintes naturales son amables con el medio ambiente, no son nocivos para la piel, son brillantes sin ser chillones y tienen una armonía perfecta.

 


A día de hoy hay activas muchas disciplinas artesanas en las islas. Hay artesanas y artesanos trabajando la madera, el barro, la tela, el metal, la cestería… ¿Hay un hilo común entre todos los creativos que fuiste conociendo? ¿La artesanía de Canarias crece sobre un marchamo propio?

Somos un colectivo muy heterogéneo. Todos y cada uno de nosotros es un pequeño empresario independiente, con su propia estrategia de diseño, de producción y comercialización. Las artesanías tradicionales son las que más dificultad tienen, tanto para encontrar un relevo generacional como a la hora de innovación del producto.

 

Hablando de hilos, debemos contar que no tejes en un telar cualquiera. Tu telar es el antiguo telar de Nilia Bañares, una de las artesanas más respetadas de la isla. Cuéntanos por favor la historia de ese hilo, cómo se conocieron, cuándo te contó Nilia que te tocaba recoger el testigo….

Cuando yo conocí a Nilia Bañares ella ya no estaba dando clases de telar, pero le pregunté si podía enseñarle mi trabajo, para que me diera consejo y asesoramiento. Fue muy bonito conectar con Nilia y su universo de colores naturales. Hice un curso de tintes con ella y me quedé totalmente fascinada y enganchada. A raíz de esto se ha desarrollado una amistad transgeneracional muy especial y enriquecedora.

Ella sabía que yo estaba buscando un segundo telar. Y un día, después de una visita al cine, me dice: “He pensado una cosa respecto al telar que quieres comprar. Te voy a regalar el mío”. Claro que me alegré muchísimo en este momento, aunque sólo fui consciente del tamaño del regalo al día siguiente, cuando se lo conté a mi madre en Alemania por teléfono y me eché a llorar de emoción. No es sólo el gran valor material, sino lo que supone su confianza en mi trabajo y esfuerzo. Sigo emocionándome…

 

En próximos años, en el tiempo postpandemia, ¿crees Ulita que la industria textil cambiará? ¿Los consumidores seremos más conscientes de las implicaciones que tiene la moda de usar y tirar? La industria de la moda parece estar montada sobre un eje desenfrenado, de cambio perpetuo, no sé si se puede parar esa rueda…

Seguramente no la podemos parar, pero si podemos ralentizar un poco su velocidad, seguro. Durante la pandemia ya se ha notado que los hábitos de consumo están cambiando y que hay más consciencia y un consumo más responsable. Produciendo textiles sostenibles en telares manuales, con tintes naturales, elaborados exclusivamente con fibras naturales y con una larga vida útil, estoy aportando mi granito de arena a ese cambio.

 

Y sin apuntarnos a pitonisos, ¿crees que la gente cambiará su forma de viajar?

¿Puedo contestar con otra pregunta? ¿No creen que nosotros como destino turístico también podemos cambiar la forma de viajar de la gente? Creando ofertas de calidad y de verdadera conexión con el destino, con su historia, su cultura y sus habitantes atraemos un público como el que viene a mis cursos. Soy optimista, creo que el turismo naranja va a ser el primero en recuperarse.

 

Otra pregunta estrafalaria. La pandemia trajo un cambio social fuerte: la expansión del trabajo en remoto. Muchísima gente ha pasado a trabajar en solitario, en sus casas, fuera de las oficinas. Somos millones los que estamos aprendiendo a construirnos espacios donde vivir y trabajar. Con la experiencia que tú tienes, ¿qué cosas recomendarías para crear un buen lugar de trabajo?

Trabajo sola pero no aislada. Tengo la suerte de tener mi espacio de trabajo a pie de calle y puedo tener las puertas abiertas mientras trabajo. Me encanta que se paren las vecinas a saludar y a charlar un rato. Estos contactos cotidianos los eché mucho de menos durante el confinamiento. Soy la persona que todos los vecinos conocen. Me encantaría organizar una pequeña fiesta entre vecinos una vez que haya terminado la crisis de la Covid, para que se conozcan también entre ellos.

 

Tu taller de la calle Rosarito no es un espacio cualquiera. Al segundo de entrar se siente que es un lugar con buen rollo (y no de hilo). ¿Cómo fuiste a dar con él? ¿Cuánto tiempo llevó rehabilitar el local?

Tuve la suerte que el local ya estaba reformado cuando lo alquilé. Vivo en el mismo edificio y en el bajo antes se encontraba una iniciativa de coaching y crecimiento personal. Cuando ellos se marcharon fui la primera en enterarme. Es uno de los edificios mas antiguos y bonitos de la Calle Rosarito (por cierto lleva nombre de cocinera), antiguamente albergaba un taller de mecánica naval.

 

Nos gustaría cerrar la entrevista pidiéndote ayuda para explicar, con tus palabras, por qué es importante que pongamos todos un grano de arena para cuidar la marca FEDAC. ¿Cómo explicas su importancia?

La FEDAC no es solo artesanía, su siglas significan Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria. Esta fundación del Cabildo está haciendo una gran labor de difusión y conservación de la cultura tradicional. Recientemente han publicado unas rutas etnográficas maravillosas y tienen una enorme colección de fotografías históricas que se pueden consultar en su página web.

También es el organismo que vela por el cumplimiento de la normativa de artesanía del Gobierno de Canarias en la isla de Gran Canaria. Cada artesano reconocido por la FEDAC tiene que cumplir esos requisitos, superando un examen para recibir su reconocimiento y obtener la posibilidad de participar en ferias llevadas a cabo por el organismo.

¡Consumiendo producto local artesano creas comunidad y cultura!

 

 

*Descubra toda la actividad del taller de Ulita, visite la web Ulita´s Loom.
**Conozca el trabajo de los artesanos de la FEDAC

 

/ Reportaje gráfico: Bea Rivero

 

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