Hondo Café, el mestizaje culinario que sorprende en Agaete

Michele Garavini y Tomoko Yazumi, de Italia y Japón, acabaron en Agaete literalmente tirando una moneda al aire. Han recorrido casi medio mundo, pero ha sido en Gran Canaria donde han echado raíces con un negocio que se adapta a su estilo de vida, a su manera de entenderla y a su personalidad, cosmopolita y creativa: Hondo Café.

Tomoko y Michele se conocieron en Australia, lugar que unió a esta pareja llegada desde dos rincones apuestos del planeta. Vivieron en Reino Unido, Australia, Japón, Italia… pero en Agaete han encontrado su hogar. “Queríamos un cambio, y tras buscar diferentes destinos nos decantamos por Malta o Canarias y dejamos que el azar hiciera el resto”.

Ese golpe de suerte les llevó hace ya 7 años a Agaete, a donde llegaron con un objetivo claro “ofrecer algo diferente”. Hoy, en este rincón del noroeste de la isla crece su hijo de 4 años, y el trajín de mesas llenas les ha confirmado que Hondo Café llegó para seguir creciendo. Con más de 20 años de experiencia en siete países, como jefe de cocina en el sector de la hostelería y restauración, ahora el reto es “innovar y refrescar la carta continuamente”, apunta Michele.

Hondo Café es más que un cafe/bistrot, es un punto de encuentro diseñado y construido por esta pareja cosmopolita, para que aquella persona que quiere mantener un estilo de vida saludable, con propuestas originales y sostenibles, tenga donde disfrutar de cocina innovadora. “Podríamos contratar a más gente, poner más mesas, pero no, esto es lo que buscamos y lo que nos gusta hacer”, y su continuo ajetreo confirma su éxito.

A las 5.30 de la mañana ya están en marcha, porque “el pan que se sirve aquí lo hacemos nosotros y las tartas de Hondo Café solo las puedes probar aquí”, bromea Michele, que ejerce de panadero, pastelero y cocinero junto a Tomoko. Cada ingrediente y cada receta ha sido elegida con cariño, para crear un ambiente diferente y acogedor, con productos locales y frescos, para avanzar en una apuesta en firme por lo artesanal y la elaboración propia.

 
 

 
 

Hondo Café, cuyo nombre homenajea a la isla Hondo (Honshu) en la que nació Tomoko, es el resultado de años viajando por el planeta, recogiendo lo mejor de cada destino para un establecimiento de desayunos, brunch y almuerzos que es sinónimo de mestizaje, modernidad, campo y naturaleza, que busca sorprender con sus platos, con nuevos sabores y “mucho arte”, como asegura Michele.

Con gusto canario, mediterráneo y asiático, Hondo Café es un lugar de creatividad y frescura, con encanto y que huele a café recién hecho. El teletrabajador con su portátil, parejas con niños pequeños, familias, y los usuarios del polideportivo Manuel Alemán de Agaete se unen en un espacio tranquilo, donde sentirse en casa.

 
 

 

 
 

“Queríamos un lugar donde la gente de Agaete y los visitantes pudiesen dejarse sorprender” con una carta que cambia cada tres meses y que “sale del molde del menú de siempre”. La reinvención y la transformación es parte del ADN del negocio, “reinventamos platos, vamos cambiando determinadas cosas, haciendo algo de brunch y opciones para el almuerzo” con alternativas que son fusión coreana, algunos más con el aire europeo y otros “un poquito más italianos”, bromea.

Después de haber trabajado en muchos sitios, Hondo Café se adapta a su vida, y entre ambos lo han creado todo, también literalmente, creando un rincón de paz desde cero. “Es una carta muy natural con mucho trabajo, no tenemos freidora, dos hornos, cuatro fuegos y ya está”.

 
 

 

 

 
 
 
Hondo Café tiene clientela desde los 2 años a los 90, “es un poquito diferente, un sitio donde probar cosas nuevas y alejarse un poco de lo de siempre para romper la monotonía”. Hondo, asegura, “pega bien aquí, es un poco de ella y mío” que se ha ido forjando a base de “probar, fallar, corregir” e innovar cada día con nuevas creaciones

Capuchino rosa con remolacha y chocolate blanco, té verde directamente de Japón, la carta de bebidas es como ellos, una mezcla que ha tenido la suerte de encontrarse, “y hemos crecido sin marketing ni nada, poco a poco, pero hoy podemos decir que cumplimos con los objetivos” y el principal, confiesa Michele, “hacer lo que nos gusta”.

“Me gusta cuando la gente se siente bien, cuando los platos funcionan, me encanta ver que gusta lo que me invento” y aunque “es muy sacrificado también” es un local hecho a su medida. Tostadas o focaccias de pan casero de masa madre, berenjenas y hummus, una gran variedad de quesos, huevos benedict con jamón ibérico, rúcula y salsa holandesa, granolas caseras con puré de mango y Goji, e incluso Shakshuka de sabores marroquís, filete de lubina con ensalada de berenjena ahumada, picantón a baja temperatura con romesco y alcachofa, braseado de carrillada de añojo al vino tinto a zanahorias asadas con salsa thai…

 
 

 
 

Hondo Café es creativo e invita a serlo, “la creatividad es nuestro estilo de vida”. Esa filosofía se puede saborear en cada plato, desde su cookie de gofio y dátil, con la que esta pareja del mundo hornea lo mejor de Canarias, a la New York cheesecake con avena, harina de almendra, plátano y sultana casero, una receta que ha viajado con ellos hasta el que hoy es su hogar en la costa de Gran Canaria.

“Estamos muy bien aquí en Agaete, la verdad que sí, es un buen sitio”, aseguran.

 
 

 
 

*Hondo Café, junto al complejo deportivo Manuel Alemán, Urbanización el Palmeral. Agaete.
**Conozca su carta en su sitio web
 
 
*Texto: Laura Bautista
**Fotografía: Arcadio Suárez