Caminamos junto a su director por ‘El Museo Canario’, infalible guardián de la Memoria de las islas

Daniel Pérez Estévez es doctor en Economía y profesor en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Es también el director de la Sociedad Científica El Museo Canario, entidad que vela por este museo imprescindible, un espacio central en la cultura canaria. El Museo Canario está ubicado en el número 2 de la calle del Dr. Verneau, en el casco histórico de Vegueta. Es una visita que recomendamos no dejar atrás por cuanto atesora a buen recaudo el recuerdo fiel de los primeros habitantes del archipiélago, una sociedad antigua que mantiene un velo de misterio y mil claves por descubrir.

No será difícil que tras su visita a El Museo Canario se le despierte la curiosidad. Y que se aproveche la oportunidad, y que la curiosidad siga tirando del hilo hasta empujarle a acercarse a cualquiera de los sitios que fueron poblados por los habitantes aborígenes del archipiélago, hasta el siglo XV. Normalmente lugares donde se podía leer el cielo y ver los astros y así observar el curso de las estaciones, los momentos propicios para la siembra y las cosechas, o para fomentar la fertilidad.

Además de la imprescindible visita al ‘Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas‘, ubicadas en el interior de la isla, y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2019, Daniel Pérez Estévez, el director de la Sociedad Científica, nos recomienda no dejar atrás la Necrópolis de Arteara y el Maipés de Agaete. Son tres visitas que vienen con el añadido de permitirnos recorrer los espacios naturales de la isla de norte a sur, pasando por sus cumbres. Hasta llegar a conocer tres mundos naturales y paisajísticos muy diferentes, pero de gran relevancia en la vida de los aborígenes.

El desconocimiento de los conquistadores de Canarias sobre la cultura aborigen era casi total, y sobre todo, quedaba muy basado en la propaganda que habían realizado anteriores visitantes. Eso contribuyó a que tras la toma de las islas se desvirtuara mucha de la información y conocimientos de su población aborigen.

Hoy, El Museo Canario atesora una gran centro de documentación, con biblioteca, hemeroteca y archivos, además de su exposición, donde podremos hallar información que nos permite conocer con precisión la sociedad que nos precedió. Una exposición que pone el acento en los fondos arqueológicos, uno de los pilares básicos de esta institución. Con Daniel Pérez Estévez conversamos sobre todo ello.

 

El Museo Canario fue concebido como una sociedad de promoción de las ciencias, las artes y las letras, y de hecho, llegó a contar con la biblioteca más completa de temas canarios en el contexto insular. ¿Cómo ha evolucionado esa idea desde entonces hasta hoy?

Damos mucha importancia a los valores fundacionales de la Sociedad Científica en 1879. A día de hoy, nuestra biblioteca en temas canarios sigue siendo referencia, y a nuestro archivo se siguen sumando fondos de gran interés científico y cultural. La colección de arqueología se ha ido enriqueciendo a lo largo de las décadas, conservando el legado de los antropólogos que hicieron posible el estudio de los antiguos canarios, hoy día con las técnicas arqueológicas más sofisticadas y con tecnología digital.

El Museo se adapta a los nuevos tiempos de manera constante, siempre anticipándose a las tendencias museísticas e investigadoras.

 
 

 

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¿Cuál ha sido el momento álgido de El Museo Canario?

La gran referencia la podemos tomar a finales del siglo XIX, en los momentos de su fundación. El contexto social, económico e intelectual que se vivía en Gran Canaria es un marco que conviene tomar hoy día como referencia a todos los niveles, por lo que significó la institución en aquel momento como centro de conocimiento, así como por lo que suponía ese ambiente de plena ebullición intelectual, que sentó las bases del potencial que la isla puede alcanzar, de la mano de los adelantos tecnológicos.

Ampliar ‘El Museo Canario’ es nuestro mayor desafío

Hoy día, culminar el proyecto de ampliación de las instalaciones es el gran desafío para poder ofrecer a la sociedad un centro de divulgación cultural de referencia, como lo fue en el momento de su fundación.

 

¿Qué ofrece hoy El Museo Canario al visitante?

La visita a la exposición de arqueología ofrece una experiencia inmersiva para las personas que se acercan al museo, en un viaje al pasado en el que descubrir cómo era el lugar al que llegaron los primeros pobladores, cuál era su origen, cómo vivían, cuáles eran sus costumbres, su tecnología y su organización social, y aprender más sobre cómo se estudiaba la vida de los antiguos canarios desde los momentos de la fundación de la sociedad hasta hoy día.

Todo ello con piezas arqueológicas originales, con recursos en 3D y con escenas de la vida aborigen en realidad aumentada en cada sala. Asimismo, los visitantes pueden disfrutar de una amplia programación anual de visitas guiadas temáticas, visitas para familias, visitas nocturnas, exposiciones y eventos culturales diversos.

 

¿Cuál es, según su punto de vista, el fuerte de El Museo Canario?

Entre sus muchos valores, destacaría sus colecciones y la manera en que se ponen a disposición de la sociedad. Por un lado, el fondo de arqueología de Canarias, que es museo concertado con el Cabildo de Gran Canaria, supone una fuente inagotable de conocimiento para visitantes e investigadores.

Por otro lado, el Centro de Documentación, que cuenta con una extensa biblioteca especializada en temas canarios, un archivo con documentación de figuras notables e instituciones de las islas, y una gran hemeroteca histórica de publicaciones canarias, lo cual supone la memoria de Canarias, que permite aprender de nuestro pasado para entender el presente y generar capacidad crítica para diseñar nuestro futuro.

Mantenemos los valores fundacionales de la Sociedad Científica en 1879

 
 

 

 
 
 

Parece estar constatado el origen bereber de los canarios. De su forma de vida, ¿qué destacaría?

Sobre todo, destacaría su capacidad de adaptación en un medio en el que fueron capaces de perdurar durante siglos, teniendo en cuenta que no disponían aquí de minerales metalizables. Un medio en el que se desenvolvieron aislados en el tiempo, haciendo frente a las dificultades.

 

¿Nos podría dar alguna pincelada, anécdota sobre el mundo mágico religioso, interesante para los lectores?

En todas las culturas aparecen inquietudes existenciales e interpretaciones basadas en creencias para aquello que la ciencia no permite explicar en el momento. Como para otras sociedades aborígenes, para los antiguos canarios también había dos cuestiones muy relevantes, que determinaban su capacidad de supervivencia: las cosechas y la fecundidad.

Por ello, las cuestiones de carácter simbólico se manifiestan en poder conocer el calendario y el tiempo, así como en fomentar la fertilidad.

 

¿Qué trato tenían hacia la muerte los aborígenes?

Lo que realmente aporta interés con el estudio de las prácticas funerarias es que permiten explicar cómo vivían y en qué condiciones. Resulta especialmente revelador cómo a lo largo de los siglos mantuvieron unas costumbres, como preparar las mortajas cubriendo los cadáveres, y al mismo tiempo se observan diferentes tipos de enterramiento influenciados por oleadas de nuevas llegadas de población con siglos de diferencia, que se encuentran con los habitantes isleños y generan nuevas costumbres, lo cual da luz sobre posibles choques y diferentes estructuras de concepción comunitaria.

 

De las necrópolis del archipiélago, ¿a cuál recomendaría su visita y por qué?

En Gran Canaria podemos encontrar zonas funerarias de gran interés arqueológico, como la necrópolis de Arteara y el Maipés de Agaete. Ambas son visitas clave para personas que quieran conocer el pasado indígena y al mismo tiempo disfrutar de entornos variados del norte y del sur de nuestra isla.

 

Los visitantes, ¿por qué temas o aspectos del museo se interesan más?

El público general queda gratamente impresionado por el nivel de profundidad de la colección de arqueología. Llama mucho la atención que la sala de bioantropología esté exactamente con la misma disposición original que cuando se abrió el museo, para poder interpretar cómo se estudiaba entonces el ser humano. El público juvenil muestra mucho interés por los recursos tecnológicos con lo que acceder al conocimiento.

 
 

 

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¿Se conserva algo de lo aborigen en los canarios de hoy?

Más allá de consideraciones genéticas, creo que lo que nos une a los canarios es el amor por nuestra tierra, una tierra que sabemos que es distinta, especial, única en la diversidad global, que cautiva al que la pisa y que tiene una capacidad de enamorar a personas durante generaciones.

Con ellos compartimos un sentimiento de respeto por el entorno que nos da la vida, que a su vez genera un vínculo en las gentes, en forma de compromiso.

 

 

 

 

 

*Más información sobre ‘El Museo Canario’ en su sitio web.

**Edición, texto: Eva González
/ Fotografía: Leopoldo H. Santana